Esta madrugada, después de infinitos padecimientos, murió Carlos Manuel Acuña. Fue, antes que nada, un hombre apasionado y obsesionado por su patria y, para servirla, nunca dudó en arriesgar cuanto tenía, incluidas la libertad y la vida; por lo demás, sus ancestros lo vinculaban a toda la historia de esta triste y fallida nación.Por Enrique G Avogadro