Perdon por la catarsis

Perdón por usar la palabra catarsis. Viene del griego y de acuerdo con el DRAE significa, “expulsión espontánea o provocada por sustancias nocivas al organismo”. La uso porque la palabra que puede reemplazarla con exactitud es vómito, y me parece demasiado K.Por Malú Kikuchi  

Ni el tiro del final …

“Desde el punto de vista de tales militantes (los kirchneristas), si de perder el poder se trata, sería más digno que fuera después de protagonizar una lucha épica que como consecuencia de algo tan banal como una elección”. James Neilson
Haciendo uso y abuso de una reprochable autoreferenciación digo: “Sólo cabe agregar a este –un casi de mal gusto ‘yo les avisé’- comentario una terrible premonición.Por Enrique Guillermo Avogadro

Quiero vivir asi

Hace 160 años, el 1°/5/ 1853, en la ciudad de Santa Fe, 26 constituyentes representantes de 13 provincias (*eran 14, pero Buenos Aires  no  formó parte), firmaron el contrato social que nos constituyó en nación.Buenos Aires retiró sus 2 representantes, Salvador María del Carril y Eduardo Lahitte, a pesar de lo cual Del Carril formó parte de la convención por San Juan, su provincia natal.Por Malú Kikuchi 

Todas son buenas noticias

Todo va bien, señora marquesa.Nada va mal, todo va bien
Pero es preciso que le diga que lamentamos una cosita: si ardió el establó , señora,es porque el castillo se incendió
Aparte de eso, señora marquesa.Todo va bien, muy bien, muy bien. Raymond Ventura, Tout va très bien, madame la marquise

Ensimismado en el relato de los éxitos que proclama, el gobierno parece no registrar el creciente aislamiento en que se encuentra.Por Jorge Raventos

Los malos estan tremendos

Hace rato que el Club de los Malos no organiza una reunión de Altos Mandos. Es una buena señal: cuando a los Malos no se los escucha hablar, es cuando más hay que temerles. De hecho, el CDLM se encamina a cerrar uno de sus mejores semestres en la famosa década ganada. Ganada obviamente para nosotros, que extendimos el desastre cual manto otoñal que vuela y cae flameante como una sábana de hilos egipcios sobre los resignados Corderitos de Dios.Por Alejandro Borensztein