Con un imponente desfile militar, Jair Bolsonaro intenta recuperar popularidad

Un día antes de entregar la presidencia a su vice para someterse a una cirugía,Jair Bolsonaro celebró el sábado su primera fiesta de la independencia nacional como presidente de

Brasil, en una ceremonia que compartió junto a empresarios aliados y líderes evangélicos y en la que rompió el protocolo para acercarse a la población que asistió al desfile y lo saludó al grito de “mito, mito”.

En la fiesta, celebrada en la Explanada de los Ministerios, la región central de Brasilia, Bolsonaro desfiló en un Rolls Royce descapotable junto a su hijo Carlos, tal como lo hizo el 1 de enero, día de su asunción como jefe de Estado.

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Al vehículo, también, subió un niño de nueve años con la camiseta de fútbol de Brasil invitado por el presidente, que dirigió con una batuta una banda que tocaba marchas militares.

La activa participación del mandatario en la celebración fue ampliamente considerada por analistas como un esfuerzo para recuperar apoyo popular, en momentos en que las encuestas -que Bolsonaro y el gobierno descalifican- muestran un incremento de la evaluación negativa a la administración brasileña, a cerca del 40%.