
La Justicia santafesina comenzó a analizar ayer un pedido de 40 años de prisión como pena para un gravísimo caso de grooming en Rosario. Todas las víctimas fueron chicas de entre
12 y 16 años y dos de ellas incluso sufrieron abuso sexual con acceso carnal. Los investigadores sostienen que el acusado se valió de múltiples perfiles falsos y de diferentes amenazas para extorsionar a las niñas.
En la mayoría de los casos analizados por el Ministerio Público de la Acusación (MPA), el sospechoso de 37 años apelaba a cuentas apócrifas de Facebook para ganar la confianza de las niñas y adolescentes. Pero la historia no terminaba allí, a veces creaba otros usuarios sobre los cuales les pedía información a las adolescentes, bajo la excusa de que quería dar con el hacker que los había eliminado. El acusado es Juan Manuel González, a quien atribuyen haber obtenido fotos y videos de pornografía infantil durante años mediante maniobras de ese tipo.
El imputado fue detenido en 2017 en la zona noroeste rosarina. El número IP informado por Telecom a la Justicia señalaba una casa de pasillo. El groomer ocupaba la vivienda lindera y la conexión que figuraba era la de su vecina, con quien compartía la red Wifi. A la hora del allanamiento encontraron una tablet AOC con información de las cuentas que utilizaba. Y el año pasado, González fue identificado en rueda de reconocimiento por varias de las chicas a las que les pedía imágenes sin ropa.
El groomer fue rastreado por el número IP de su dispositivo. Usaba el Wifi de su vecina. Foto: Gerardo Dell’Oro

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Los dos casos más graves que registró la fiscal Alejandra Raigal fueron aquellos en los que González logró encontrarse personalmente con sus víctimas y obligarlas a grabar videos sexuales con él. La primera de esas chicas tenía apenas 15 años cuando empezó a escribirle por Facebook “hasta ser considerado por la víctima como su novio”, de acuerdo al análisis de funcionarios judiciales. Para llegar a obtener fotos de ella, el acusado se hizo pasar por su propia prima, quien convenció a la adolescente para que le enviara material porque ella podía borrarla con la contraseña del supuesto pretendiente.
Cuando las cosas no salían como quería, el imputado no dudaba en apuntar a la familia con sus amenazas para conseguir más material. Así les advertía que las fotos que ya tenía llegarían a manos de sus padres. En una oportunidad, cumplió con lo prometido ante la negativa de una chica de 16 años, a quien le hackeó la cuenta y le puso como foto de perfil una imagen porno. Sobre esa denuncia, el MPA afirma que el sospechoso no se quedó conforme y también intimó a la madre al punto de exigirle dinero. El conflicto se prolongó durante meses.
Entre las acusaciones contra González hubo un episodio que incluso fue detectado a fines de 2017 por el National Center for Missing & Exploited Children (NCMEC), una ONG estadounidense que monitorea la web y redes sociales para prevenir casos de grooming y pedofilia. El protagonista en este caso se encuentra bajo prisión preventiva y la jueza María Melania Carrara debe definir la elevación a juicio luego del cuarto intermedio dispuesto esta semana.