
¿Para quién o para qué son los dólares que están guardados en el Banco Central? Es el debate que ya arrancó entre los analistas. De un lado del mostrador están los
que tienen en su poder pesos, ya sea en su caja de ahorro, un plazo fijo o letras emitidas por el Tesoro. Son los que preferirían, ya que el FMI le desató las manos el 29 de abril pasado, que el BCRA salga a intervenir para enfriar su cotización, y así hacerles más barata la transición a los que eventualmente quieren pasar de pesos a dólares.
Del otro lado del mostrador, están quienes tienen deuda argentina en dólares, tanto las letras de corto plazo como los bonos, con vencimientos que van desde 2020 al año 2117. Quieren que el Central cuide los dólares para asegurarse que van a cobrar su parte.

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El dilema es evidente: si el Central resigna reservas para evitar una escalada del dólar, pone en riesgo la sustentabilidad del pago de la deuda en moneda extranjera. Si deja correr el tipo de cambio, la inflación se puede hacer incontrolable. Al nivel que ninguna tasa de interés de política monetaria alcance.
Después de todo, el compromiso original asumido con el FMI es que los dólares son para pagar la deuda en dólares. De hecho, fue toda una rareza, para la filosofía del FMI, aquella decisión del 29 de abril, que le liberó las manos al BCRA para intervenir en el mercado cambiario sin tener en cuenta las bandas cambiarias.
“Hay que replantear el acuerdo con el FMI porque ya se demostró que fracasó” dice un analista que prefiere el off the record. Otro agrega: “Macri y Fernández deberían decir públicamente qué quieren hacer, y deben decirlo rápido, porque los mercados no van a esperar mucho”
Se sabe: el Fondo Monetario es partidario de que el tipo de cambio debe alcanzar el nivel que resulte de la oferta y la demanda. Y que los dólares que prestó son para honrar deudas en dólares y no para financiar la dolarización de los que están en pesos.
Y finalmente está el propio FMI, que obviamente quiere cobrar lo que le prestó a la Argentina. Sobre este punto, siempre se habló de que se podría negociar un acuerdo con ese organismo para devolverle los dólares a plazos más largos. También se acotaba que, en esos casos, el FMI apela a algo así como el “esfuerzo compartido”: si el Fondo debe esperar más tiempo para cobrar, que también aporten su esfuerzo los acreedores privados.
Este tironeo podría derivar en una discusión más pesada: si se quiere evitar una disparada aún mayor del tipo de cambio, con todo lo que eso significa en inflación, actividad, etc, habrá que convocar a los acreedores en dólares y plantearles una reestructuración de los pagos.
De hecho Alberto Fernández y sus economistas más cercanos hablaron de que el pago de la deuda hay que honrarlo, pero para ello la economía debe crecer y generar sus dólares. Y para generar dólares hay que exportar. Y las exportaciones necesitan de un tipo de cambio competitivo. Sobre esto, Alberto Fernández dijo que el dólar está atrasado.