
Un hospital de Ohio pagó US$ 6.000.000 para que la familia de Neil Armstrong no hiciera públicas sus dudas sobre las causas de la muerte del astronauta, el primer humano que
pisó la Luna. La información fue revelada por The New York Times, cuatro días después del 50° aniversario de la misión Apolo 11.
El diario estadounidense recibió 93 páginas de documentos secretos, con los que reconstruyó los días de misterio y disputas legales que siguieron al fallecimiento de Armstrong, ocurrido el 25 de agosto de 2012.
A comienzos de ese mes, uno de los tres integrantes de la misión Apolo 11 ingresó al Mercy Health-Fairfield Hospital, de Ohio, con una dolencia cardíaca. Tras los primeros estudios, los médicos le practicaron un by-pass, una decisión que luego “algunos expertos cuestionarían”, como reveló The New York Times.
Neil Armstrong, a bordo del Eagle tras completar el primer paseo lunar junto a Buzz Aldrin. / NASA
Como parte del procedimiento le pusieron temporalmente un marcapasos. A mediados de agosto, una enfermera removió el dispositivo. Inmediatamente, Armstrong sufrió una hemorragia en la membrana que rodea al corazón. Su condición desmejoró y, a los 82 años, murió.

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Sus hijos, Mark y Rick, responsabilizaron al hospital por “incompetencia en el cuidado posquirúrgico” y le advirtieron al centro médico que, en el acto por el 45° aniversario de la llegada del ser humano a la Luna, podrían difundir la información a “escritores y directores de cine” ávidos de datos inéditos sobre su padre Neil.
Durante meses, el hospital defendió su inocencia, pero la posibilidad de una “mala propaganda” aceleró la firma de un compromiso económico secreto, en 2014.
Neil Armstrong particpa en una cumbre celebrada en La Haya, en 2010. (EFE/Marcel Antonisse)
El dinero se dividió entre Mark y Rick Armstrong (recibieron una suma global de US$ 5,2 millones), su hermano Dean y su hermana June (US$250.000) y sus seis nietos (US$24.000 cada uno).
Como parte del estricto secreto con el que se manejó el tema en estos cinco años, el hospital elevó un informe a una junta interna de expertos bajo el seudónimo “Ned Anderson”.
Neil A. Armstrong (izq), el comandante Michael Collins (c) y Edwin E. Aldrin Jr, los astronautas que participaron de la misión Apolo 11. (EFE/NASA)
Ninguno de los involucrados quiso hablar con los medios estadounidenses, por compromisos de confidencialidad. Ni siquiera su viuda, Carol, dio detalles sobre el arreglo, a pesar de no haber recibido dinero.
En tanto, las autoridades del hospital le dijeron a CBS que no pueden “discutir sobre ningún paciente ni sobre su atención médica”.