
“Mi abuela está grave. Muy grave. Nada que ver a lo que nos dijeron al principio por teléfono. Está en coma inducido. Muy delicada”, dice Diego de La Vega a Clarín
desde Mendoza. Habla de Sandra Bascetta, la jubilada de 74 años que viajaba en el micro que el lunes a la mañana volcó en Tucumán. Las víctimas fatales son 15 y Sandra es una de las dos que están en estado crítico.
Sandra, de 74 años, es una de las dos heridas de la tragedia del micro de Tucumán que está internada en estado crítico.

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Hacía sólo un mes que su nieto había vuelto desde Tierra del Fuego a la capital mendocina porque se reabrió el caso por la desaparición de su madre, hace más de 9 años. Ahora, mientras habla, llora. Teme que su abuela “se vaya sin saber qué pasó con su hija”. El dolor de una familia que vuelve a ser golpeada por el drama.
“Esto es una pesadilla. Todo el dolor que teníamos por no saber qué pasa con mi madre, por no saber si darla por muerta o no, reflotó ahora”, sigue Diego. A sus 33 años, quedó a cargo de la cerrajería de la familia en la Ciudad de Mendoza mientras su hermana, Noelia, espera acostada en el pasillo de la terapia intensiva del Hospital Angel C. Padilla de Tucumán.
Desde 2009 no se sabe nada de Angélica Ferreira. En ese momento la mujer tenía 38 años y, según dijo a sus tres hijos, estaba embarazada de su nueva pareja. “Un día nos reunió, con su novio presente, y nos dijo que no nos quería ver más. Que quería llevar el embarazo tranquila. sentimos que estaba demasiado enamorada de ese hombre y nos alejamos. Después, nunca más nos atendió el teléfono. Nos decía que ella no quería hablar con nosotros”, detalla su hijo.
“Mi abuela decía que luchemos por que se haga Justicia, que ella no podía hacerlo y que nosotros, sus nietos, sí. No quiero que se vaya sin saber qué pasó con ella.”
Cuando la causa por su desaparición estaba a punto de caer en el olvido de la Justicia, Diego recibió en Tierra del Fuego la notificación de que una fiscalía había decidió investigar el tema. “Su pareja declaró, pero no como acusado. Dijo que mi mamá se fue a Brasil con los Testigos de Jehová Eso es mentira porque a ella la habían echado de la congregación cuando separó de un novio anterior que tuvo”, sigue Diego.
El domingo, él mismo dejó a su abuela Sandra y a Ángel, la pareja de ella, en la agencia Merval. Desde ahí, a las 20, partió el micro de la tregedia. Iban rumbo a las Termas de Río Hondo. Sandra organizó el viaje desde el centro de jubilados de Guaymallén. Ya lo había hecho varias veces. Él se enterró del vuelco del micro por mensajes que sus amigos le enviaron por WhatsApp. “¿Ahí no viajaba tu abu?”. Encendió el televisor y casi se desmaya.
“No la veía a mi abuela. Después me enteré de que estaba internada ‘grave’, por un parte improvisado que me dieron cuando llamé al hospital en donde la encontré. Antes llamé a todos los hospitales y se confundían de abuela“, detalla.
Su hermana Noelia se subió el lunes a la noche a uno de los micros que se pusieron a disposición para trasladar a los familiares hacia Tucumán. Llegó a las 14 de este martes y se enteró del verdadero cuadro de salud de su abuela.
“Tiene fracturas múltiples. Tibia y peroné, costillas, columna. Los pulmones están comprometidos”, cuenta. Los hermanos no saben en qué estado la pareja de su abuela. “Nos dijeron que Ángel tenía una lesión importante en la mano y en los dedos, pero no pude hablar con él”, cierra Diego.
Antes de abrir la cerrajería, suspira y aclara que para la tragedia del micro de Tucumán, tampoco tiene fe en que se haga Justicia.
Mendoza. Enviada especial
PS