
En un día atravesado por una creciente tensión, el presidente Donald Trump decidió a último momento del jueves cancelar un bombardeo contra Irán, el cual había sido aprobado en represalia luego
de que un dron del Ejército estadounidense fuera derribado por fuerzas militares iraníes.
En su cuenta de Twitter, Trump explicó que el Ejército estaba “listo para atacar”, pero que la canceló faltando 10 minutos cuando le informaron que el ataque podría llegar a producir hasta 150 muertos.
….On Monday they shot down an unmanned drone flying in International Waters. We were cocked & loaded to retaliate last night on 3 different sights when I asked, how many will die. 150 people, sir, was the answer from a General. 10 minutes before the strike I stopped it, not….
— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) June 21, 2019

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Hasta las 19 del jueves (hora del Este de EE.UU., las 18 de la Argentina), los oficiales militares y diplomáticos esperaban el ataque tras intensas discusiones y debates en la Casa Blanca entre los principales oficiales de seguridad nacional del presidente y los líderes del Congreso, según varios altos funcionarios del gobierno que estuvieron involucrados en las deliberaciones, o fueron informados sobre las mismas.
Las autoridades dijeron que el presidente había aprobado inicialmente ataques contra un puñado de objetivos iraníes, como radares y baterías de misiles.
Pero la acción se suspendió abruptamente por la noche, poniendo fin a lo que habría sido la tercera acción militar del presidente contra blancos en Medio Oriente. Trump ya había atacado dos veces a Siria, en 2017 y 2018.
No estaba claro si Trump simplemente cambió de opinión sobre los bombardeos, o si el gobierno alteró el rumbo por motivos logísticos o estratégicos. Tampoco estaba claro si los ataques podrían producirse más adelante.
El secretario de Estado Mike Pompeo era uno de los que bregaba por una respuesta militar al derribo del dron estadounidense a manos de un misil iraní. / AP
Consultada respecto a los planes de atacar y la decisión posterior de contenerse, la Casa Blanca se negó a hacer comentarios, al igual que los funcionarios del Pentágono. Ningún funcionario del gobierno le pidió a The New York Times que retuviera el artículo.
El plan de represalias se concibió en respuesta al derribo de un dron de 130 millones de dólares a manos de un misil tierra-aire iraní, que se produjo el jueves por la mañana, según un alto funcionario del gobierno que recibió información sobre la planificación militar, y habló con la condición de que no se diera a conocer su identidad de manera que pudiera discutir planes confidenciales.
El ataque estaba programado para justo antes del amanecer del viernes en Irán para minimizar el riesgo para el Ejército o los civiles de ese país.
El senador republicano Lindsey Graham habla con periodistas luego de una reunión a puertas cerradas en la Casa Blanca en la que se habló del posible ataque contra Irán. / AFP
Pero poco tiempo después, los oficiales militares recibieron la noticia de que el ataque se había suspendido, al menos temporalmente.
La posibilidad de un ataque como represalia resonó en Washington durante gran parte del día. Funcionarios de ambos países intercambiaron acusaciones sobre la ubicación del dron cuando fue destruido por un misil tierra-aire lanzado desde la costa iraní a lo largo del golfo de Omán.
Disputa entre halcones y palomas
Los asesores de seguridad nacional de Trump estaban divididos respecto a la posibilidad de una respuesta militar. Altos funcionarios del gobierno dijeron que el secretario de Estado Mike Pompeo, el asesor de seguridad nacional John Bolton, y la directora de la CIA Gina Haspel, estaban a favor de una respuesta militar. Pero altos funcionarios del Pentágono advirtieron que tal acción podría resultar en una escalada riesgosa para las fuerzas estadounidenses en la región.
Los líderes del Congreso fueron informados por funcionarios del gobierno en un salón de de conferencias de la Casa Blanca conocida como The Situation Room (la sala de situación), donde normalmente discuten y tratan cuestiones de seguridad nacional.
El asesor de seguridad nacional John Bolton también apoyaba un ataque militar contra Irán. / AP
La destrucción del dron puso de relieve las ya tensas relaciones entre los dos países tras las recientes acusaciones de Trump de que Irán tiene la culpa por las explosiones de la semana pasada, que dañaron los petroleros que viajaban por un estrecho de Hormuz, una vía fluvial vital para gran parte del petróleo del mundo. Irán negó la acusación.
El anuncio de Irán esta semana de que pronto rompería uno de los límites clave que había acordado en un pacto de 2015 destinado a limitar su programa nuclear también alimenta las tensiones. Trump, que retiró a Estados Unidos del pacto de 2015, ha prometido que no permitirá que Teherán construya un arma nuclear.
El jueves, Trump insistió en que el avión de vigilancia no tripulado de Estados Unidos sobrevolaba aguas internacionales cuando fue derribado por un misil iraní.
“Este dron estaba en aguas internacionales, claramente”, dijo el presidente a los periodistas el jueves por la tarde en la Casa Blanca al comenzar una reunión con el Primer Ministro Justin Trudeau de Canadá. “Lo tenemos todo documentado. Está documentado científicamente, no sólo con palabras”.
El general iraní Amir Ali Hajizadeh, junto con los restos del dron estadounidense derribado por un misil iraní. / AFP
Cuando se le preguntó qué vendría después, Trump dijo: “Veamos qué pasa”.
El gobierno de Irán disputó ferozmente la descripción que hizo el presidente de la situación, e insistió en que el avión no tripulado se había desviado hacia el espacio aéreo iraní. Irán dio a conocer las coordenadas GPS que colocan al avión a 8 millas de la costa del país, dentro de las 12 millas náuticas de la costa que Irán reclama como sus aguas territoriales.
En una carta al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Majid Takht-Ravanchi, el embajador de Irán ante el organismo, afirmó que el avión no hizo caso de las repetidas advertencias de radio antes de ser derribado. Dijo que Teherán “no busca la guerra” pero “está decidido a defender vigorosamente su tierra, su mar y su aire”.
© 2019 The New York Times