
Suele decirse que los niños ganaron poder y que sus familias hoy les dejan “hacer lo que quieren”. Eso puede ser cierto en varios aspectos. Pero en lo que hace al
dinero, al menos, la tendencia es exactamente la contraria. En la Argentina, cada vez menos chicos tienen permitido manejar la plata de sus gastos diarios y ese fenómeno, que recorta su autonomía, acaba de acentuarse fuertemente impulsado por la crisis económica.
Si 15 a 20 años atrás a casi el 90% de los chicos de 6 a 11 años les daban plata para que ellos mismos pagaran sus consumos cotidianos (como los del kiosco y la librería), entre 2010 y 2016 esa proporción ya se había acomodado en torno al 75%. Y ahora acaba de tener otro brusco descenso.
La última medición, terminada en diciembre, halló que sólo un 62% de los chicos mantienen el manejo de la plata para sus gastos. Un inédito 36% no está recibiendo dinero (el triple que hace 18 años), sino que sus mayores prefieren comprar ellos lo que sus hijos necesiten o deseen. A lo sumo, permitiendo al menor opinar, pero con un total control sobre qué se adquiere, dónde y a qué precios.
El 22% de los chicos gasta su dinero en golosinas, según la encuesta.

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Los datos, a los que accedió Clarín en exclusiva, surgen de la última edición del estudio Kiddo’s, una encuesta que la consultora especializada Markwald, La Madrid & Asociados realiza desde el año 2000 con entrevistas a más de 1.000 familias del Área Metropolitana de Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Mendoza.
“El porcentaje de niños que reciben dinero muestra dos puntos de quiebre, que coinciden con crisis económicas: los años 2010 y 2018. De 2000 a 2010 la proporción bajó casi 9%. De 2010 a 2018 hubo otra baja del 8%. Y así, entre 2000 y 2018, la disminución fue del 29%”, explican.
Del informe también surge que, entre los que siguen dando plata a sus hijos, la modalidad de hacer entregas fijas (cada mes, semana o día) perdió bastante terreno ante la práctica de darles “cada tanto” o sólo “cuando necesitan”. Ahora, los que reciben dinero sistemáticamente son menos de un tercio (32%), mientras que en 2016 eran casi la mitad (48%).
Otro 28%, en tanto, hoy recibe dinero sólo de forma irregular y esporádica. Algo que suele asociarse a un “ingreso” total mucho menor. Con lo cual, se trata de otro cambio que habría recortado la autonomía económica de los chicos, así como su capacidad de ahorro.
“En la Argentina, en comparación con otros países de la región, los padres siempre fueron bastante reticentes a darles poder a los chicos en materia económica. Hay una concepción de que es el adulto quien debe tener el control, que se viene acentuando en los últimos años, en coincidencia con las crisis económicas. De todos modos, es algo que se registra en todos los sectores socioeconómicos, y no sólo en los más afectados por las crisis”, asegura a Clarín Mónica La Madrid, la gerenta de la consultora y directora del estudio.
“Lo que piensan los padres -sigue la experta- es que hoy el dinero vale, y que deben enseñarles a sus hijos a cuidarlo. En los sectores más acomodados, detrás de este cambio puede haber una voluntad de controlar más el gasto. Y en los más bajos, es más bien un modo de acomodarse a una situación de restricción más crítica.”
El estudio precisa que las chances de recibir plata aumentan para los chicos a medida que crecen. Así, sólo 53% de los de 6 o 7 años tiene “ingresos”, el 65% de los de 8 a 9, y el 68% de los de 10 a 11. También influye dónde se vive: maneja dinero el 54% de los chicos en Rosario, pero en Buenos Aires son el 62%, en Córdoba el 66% y en Mendoza el 68%.
El 12% de los chicos usa su dinero en la juguetería.
En promedio, se detectó que a los chicos de 6 a 11 años se les da casi $ 107 por semana, sin diferencias relevantes entre varones y nenas, aunque el monto crece con la edad y el nivel socioeconómico: los más ricos reciben 64% más que los más pobres, y los de 10 y 11 años un 29% más que los de 6 y 7, siempre según la encuesta.
¿En qué gastan el dinero? “Hay una primacía absoluta de los productos de kiosco, de gratificación instantánea”, dice el informe, que destaca a los dulces, las bebidas, las golosinas y los snacks entre lo más demandado (ver abajo).
Según La Madrid, es cierto que los chicos ganaron independencia e influencia dentro del hogar. Pero dice, basada en las entrevistas con las familias, que en el consumo eso se expresó principalmente en la capacidad infantil de influir en lo que los adultos compran para ellos, como los alimentos o la ropa.
Lo que destacan es que, fuera de los gastos diarios, más de la mitad de los chicos (53%) tienen ahorros, que van juntando cuando les regalan plata, en general en las fechas especiales. Tienen atesorado, en promedio, $ 1.100. Y en esos casos, se suele dejar que los chicos decidan cuándo y en qué gastarlos. Artículos electrónicos y juguetes suelen ser las opciones más elegidas.
Principales destinos del “presupuesto” infantil
- Helados y bebidas: entre los chicos que reciben dinero usual o esporádicamente, el 24% suele comprar helados. Además, 16% gasta en refrescos como gaseosas y un 7% en jugos.
- Golosinas y snacks: el kiosco es el negocio al que más van. Un 22% compra caramelos, 21% alfajores, 17% chicles, 14% chocolates y bombones, 12% snacks salados y un 5% otras comidas.
- Juegos y juguetes: un 12% usa parte de la plata que le dan cotidianamente para juguetes. Un 6% suele comprar también juegos virtuales y un 4% figuritas o cartas con personajes.
- Ropa y accesorios: el 10% de los chicos que suelen tener un “ingreso” lo destina en parte a la adquisición de indumentaria o de pequeños accesorios, siempre según la encuesta.
DD