
Una de las leyendas hace referencia a la existencia de un escultor que era jorobado y que trabajó en la catedral durante unas remodelaciones.
Victor Hugo escribió la famosa novela
Nuestra Señora de París en 1831 y, en aquella época, el escritor vio muy cerca el trabajo de los escultores.
La Catedral como ya no se podrá ver (EFE).
Según esta leyenda, Victor Hugo conoció al escultor jorobado y se inspiró en él para crear a Quasimodo, el protagonista de la obra y uno de los personajes más relevantes de la literatura francesa y mundial, que Disney convirtió en icono en su famosa película animada de 1996, El jorobado de Notre Dame.

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La otra leyenda se refiere a las gárgolas de Notre Dame, esos extraños seres de piedra que vigilan toda la ciudad desde las cornisas de las torres de la catedral y han sido protagonistas de varias historias e incluso de varias películas.
Lo cierto es que las extrañas esculturas medio humanas medio animales tienen una apariencia siniestra y diabólica.
Una imagen nocturna de la Catedral (REUTERS).
La función real de algunas de estas esculturas es la de actuar como desagües cuando llueve (la palabra francesa gargoille significa garganta), pero muchos creen que representan a demonios que están esperando su oportunidad para entrar en la iglesia.
En todo el edificio hay 54 gárgolas de tamaños y formas diferentes.
A orillas del Sena, se erige la Catedral (EFE).
Una de las leyendas más conocidas sobre las gárgolas se remonta a cuando Juana de Arco fue condenada a morir en la hoguera. Al ver que los ciudadanos franceses habían asesinado a una inocente, las gárgolas despertaron de su sueño muy enfadadas y atacaron a los habitantes de la ciudad durante la noche.
Algunas de las 54 gárgolas de Notre Dame.
Según el relato, la luz del amanecer del día siguiente reveló centenares de cadáveres cubriendo las calles de la capital francesa.
Desde lo alto de la catedral de Notre Dame, como eternos centinelas, las gárgolas siguen vigilando atentamente a los parisinos con sus ojos de piedra.
GML