
El Tribunal Oral Federal 4 (TOF 4) reiteró a Suiza el congelamiento de los fondos que se detectaron en la cuenta N° 511481 del banco Lombard a nombre de la firma
Tyndall Limited Inc, que tiene como beneficiarios a la familia de Lázaro Báez, amén de pedir que se remita a la Argentina la suma de U$S 850.000.
El pedido lo hizo cuando aún está pendiente el resultado de la audiencia que se realizó hace veinte días en Bahamas, para determinar si se levanta o no, el congelamiento de 4 millones de dólares bloqueados por la Justicia argentina en una cuenta relacionada al empresario K.

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La Justicia está determinada a repatriar la mayor cantidad posible de fondos aplicados por Lázaro Báez y su entorno a maniobras de lavado de dinero en el exterior.
Estos movimientos de fondos superan los U$S 600 millones, según determinó el juez Sebastián Casanello cuando procesó al titular de Austral Construcciones, a sus cuatro hijos y al financista Leonardo Fariña, entre otros acusados.
En la causa por “la ruta del dinero K”, la Justicia argentina había trabado un embargo de 60 millones de dólares a los Báez, frente a un patrimonio conocido oficialmente de 205 millones de dólares. Entre otras medidas, en causas paralelas también los acorralaron con inhibición de bienes, congelamiento de cuentas bancarias, intervención de las empresas y pérdida de la administración de bienes.
Con la causa en pleno desarrollo de su juicio oral, se desató la discusión por fondos radicados en el exterior. En un escrito de siete páginas al que accedió Clarín, el presidente del Tribunal, Néstor Costabel, ratificó ante la Oficina Federal de Justicia del Área de asistencia Judicial Internacional el congelamiento y embargo que en su momento dictó el juez Casanello el 12 de agosto de 2016.
Pero entre otros aspecto, también requirió que el dinero depositado en la cuenta N° 511481 del banco Lombard de Suiza, sean “remitidos y/o repatriados los fondos líquidos, los cuales ascendería a la suma superior a los U$S 850.000” y se solicitó que sean depositados en una cuenta del Banco Nación que lleva el nombre de la causa de Lázaro Báez.
El juicio, que tiene 25 acusados, se inició en octubre pasado y la próxima semana el empresario K cumplirá tres años en prisión. Al momento de solicitar la remisión de los U$S 850.000 el TOF 4 recordó ante las autoridades suizas, que Báez y los demás acusados “están siendo juzgados por el aporte realizado a una estructura que canalizó dinero de origen ilícito que en definitiva eran suministrados por Lázaro Báez ya sea en el proceso de expatriación y repatriación parcial, por unos U$S 60 millones”.
El juez Casanello había determinado que, desde fines de 2010, se “pergeñó una ingeniería financiera para el millonario blanqueo de dinero con Lázaro Báez a la cabeza” y que muchas de las personas que lo auxiliaban en esa tarea “realizaban a su vez desmesuradas inversiones en bienes y servicios suntuosos con el dinero habido a partir de la participación en la estructura financiera y societaria y bancaria para canalizar el dinero espurio” que “proporcionó” el empresario K.
En este marco, se corroboró que parte del dinero ilícito que blanqueó Báez se movieron a través de la firma Tyndall Limited Inc -cuyos fondos se están reclamando-. Los titulares de esta cuenta son Daniel Pérez Gadín y Jorge Chueco -contador y abogado del empresario K respectivamente-. Los adicionales en esta cuenta son Martín y Luciana Báez, los hijos mayores del dueño del Grupo Austral.
Además, Tyndall Limited Inc abrió una cuenta (la N°608743) en el J. Safra Sarasin Bank en julio de 2012, también con la intervención de Pérez Gadín y Chueco cuyos beneficiarios finales eran los cuatro hijos de Lázaro Báez. Esta cuenta se dio de baja en mayo de 2013 y recibió acreditaciones de SGI Argentina y Marketing And Logistic Management SA, con un saldo de U$S 5.646.331
Este dinero se destinó finalmente a la cuenta de la Fundación Kinsky en Suiza, también abierta por el contador y el abogado de Lázaro Báez con sus cuatro hijos como beneficiarios finales.
Esa cuenta tuvo otros movimientos de dinero. El 20 de mayo de 2013, Martín Báez le solicitó a Álex Mauro, empleado del Banco Safra J. Sarasin de Suiza, el cierre de la cuenta y la transferencia de los fondos allí depositados a la cuenta 579484, titularizada por Kinski S.A. en Bahamas.
El 12 de junio de 2015 se acreditó en dicha cuenta la suma de US$ 10.399.975, cuyos beneficiarios serían los cuatro hijos de Lázaro Báez.
Además de esos millonarios -e ilegales- movimientos de fondos, porque ya estaban todos inhibidos, la Unidad de Información Financiera (UIF) detectó que de aquellos casi US$ 10,4 millones transferidos a Bahamas “aproximadamente US$ 5,5 millones” habían sido “sustraídos con éxito”.
Fue el primer caso analizado por el TOF 4 y que llevó a Martín Báez a la cárcel hace poco más de un mes, cuando el tribunal y la UIF detectaron que pese a las medidas cautelares impuestas hubo transferencias de fondos en diferentes cuentas cuyo beneficiario era el hijo de Báez.
Los abogados del dueño de Austral Construcciones habían reclamado 2.981.646 dólares de la cuenta 590201 y 1.009.391 dólares de la subcuenta 590207 -lo que en total da 3.991.037 dólares- ambas en el Banco CBH LDT de Bahamas.
La Justicia argentina sostiene que esos fondos “deben seguir congelados, porque está en riesgo que (los Báez) vuelvan a ocultar esos millones en caso de que Bahamas los habilite, con lo cual se perderían de decomisar montos muy significativos que fueron obtenidos de modo ilegal”, explicaron fuentes judiciales a Clarín.
PDL