
El ex contador de Cristina Kirchner fue aceptado, finalmente, por el juez Claudio Bonadio como imputado colaborador en la causa de los cuadernos de las coimas. En este expediente, su ex
clienta está procesada como jefa de la asociación ilícita que se dedicó a la recaudación de fondos ilegales a empresarios contratistas del Estado.
Víctor Manzanares continuará con prisión preventiva y dentro del programa de testigos protegidos.

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Procesado por lavado de dinero en el tramo de la causa que investiga movimientos de fondos por U$S 70 millones en Estados Unidos, el contador busca mejorar su situación ante la Justicia y ofreció aportar información en su rol de “arrepentido”.
Sus abogados defensores Alejandro Baldini y Rodrigo Herrera solicitaron ante el juzgado que se le permita al contador ingresar al programa de testigos protegidos, asegurando que tras su confesión ante el fiscal Carlos Stornelli, teme por su integridad física.
En su nueva condición, Manzanares continúa con prisión preventiva no sólo en la causa Los Sauces SA (inmobiliaria de la familia Kirchner investigada por lavado de dinero), sino que también sumó un procesamiento con detención en la causa de los “cuadernos de las coimas”.
Este jueves, el juez Bonadio lo aceptó como imputado colaborador después de haber ampliado en tres oportunidades su indagatoria donde dio detalles de las operaciones por las que la familia Kirchner es investigada por lavado de dinero, como también en qué se volcó el dinero de las coimas que recaudaba Daniel Muñoz, entre otros detalles que pueden complicar al a ex Presidenta.
Además, contó cómo se habría arreglado sobreseer a los Kirchner cuando se los investigo por enriquecimiento ilícito.
La causa por enriquecimiento ilícito
Víctor Manzanares -ex contador de los Kirchner- que aún no fue aceptado como imputado colaborador por el juez Claudio Bonadio en la causa de los cuadernos de las coimas. En su indagatoria contó que Néstor Kirchner le pidió que se haga cargo de “manejar su pericia contable” y que lo envió a la SIDE donde se encontró con Fernández.
Relató que lo llevaron a la casa de Oyarbide y que le pidió que describa los hechos económicos de Kirchner que él conocía desde los 90. Oyarbide le ordenó que “debía ir a ver al Perito de la Corte, Dr. Peralta”, ahora investigado por este declaración.
El ex contador de los Kirchner confesó que “temía por el resultado de la pericia” porque la documentación de algunos de los actos económicos “no era suficientemente consistente desde el punto de vista legal, porque, por ejemplo, durante el año 2008 Néstor Kirchner había vendido aproximadamente 13 propiedades que se transfirieron a Austral Construcciones y Rudy Ulloa y no estaban todas las escrituras y algunas eran copias simples”. No aseguró que hayan sido operaciones simuladas, “sí creo que la pericia fue laxa, fue liviana”, sentenció.
Dos días antes de que se haga público el fallo, Kirchner lo llamó “para avisarme que el resultado era bueno, que estaba sobreseído”. Todo transcurrió en cuatro meses. En este contexto, la Justicia ahora evalúa estos procedimientos y el corto plazo que duró la investigación.
El dinero de las coimas
Como contó este diario, Manzanares dijo que los bolsos y valijas con dinero se guardaban en la antigua casa de la familia Kirchner, la propiedad que perteneció a los padres del ex Presidente y de la gobernadora Alicia Kirchner. Ese dinero había que “moverlo y generar blanco”, explicó el ex contador de la Senadora de Unidad Ciudadana.
¿Qué se hizo con el dinero? En 2006, cuando Manzanares comenzó a trabajar con Daniel Muñoz, decidieron volcar la palta en propiedades y en una cadena farmacéutica.
Carlos Cortez, preso en la causa de los cuadernos, es un analista de sistemas y entró en una importante cadena farmacéutica en Santa Cruz para incorporar un software. Fue allí cuando empezó a tejer sus principales redes y armó un negocio con Daniel Muñoz en conjunto con Víctor Manzanares, ex contador de Cristina Kirchner.
Cuando falleció Muñoz, Cortez es quien empieza a manejar muchos de los negocios que heredó Carolina Pochetti. Así lo declaró ante el magistrado el contador Manzanares. Cuando declaró ante la justicia, el empresario dijo: “Muñoz y su esposa (Carolina Pochetti), compraron muchas de las farmacias” del grupo Autofarma.
Esto fue ratificado por el ex contador de los Kirchner que intervino en la operación para “generar blanco”, es decir poner en circulación el dinero ilícito e introducirlo en el mercado. Fue el matrimonio quien adquirió gran parte del paquete accionario de las firmas Del Pueblo S.A., Del Sur S.A., Llaneza y Asociados S.A., Llaneza y Asociados Río Grande S.A., perteneciente al rubro farmacéutico y de perfumería.
Se compraron casas”, agregó Víctor Manzanares ante el fiscal Stornelli. Cuando quedó involucrado en la causa fue a través de la empresa Madaco SA constituida por él en 2006. En 2012 Muñoz adquirió la totalidad del paquete accionario por 2 millones de pesos. Sucede que Madaco es titular del 90% del capital social de Cayuqueo Saciifya, y el 10% pertenece a una sociedad de Muñoz y Manzanares, “MM Servicios SA”.
Madaco SA habría recibido en 2016 1.500.000 pesos utilizados para adquirir 100.000 dólares extraídos tiempo después de la operación de la cuenta correspondiente. Hubo otras operaciones que derivaron en la venta de un inmueble por 3.700.000 pesos. El dinero se depositó en la cuenta de la firma que perteneció a Manzanares.
Los hoteles K
En la reconstrucción de sus dichos ante la fiscalía, Manzanares contó algunos detalles de la adquisición de inmuebles por parte de Néstor y Cristina Kirchner. Entonces, se refirió a La Aldea de El Chaltén que fue comprado a través de la empresa Los Sauces SA (la inmobiliaria de los ex presidentes que tuvo de principales inquilinos a Cristóbal López y a Lázaro Báez).
Esa compra, según pudo saber Clarín y algo que se detalló en el expediente que instruyó el fiscal Carlos Rívolo junto al juez Bonadio en el marco de la causa Los Sauces, La Aldea -un pequeño hotel de montaña-, es que se hizo por un valor inferior.
Manzanares fue el responsable de incorporar a la contabilidad de la inmobiliaria el nuevo hotel. El arquitecto Luis Gugino fue uno de los responsables de la operación. Allí, según los dichos del contador hubo una pelea con Osvaldo Sanfelice: el arquitecto se quejó de que el socio de Máximo Kirchner le habría robado 200 mil dólares.
Lo cierto, es que en función de sus dichos, la operación para adquirir La Aldea se hizo por $ 120.000 pero su valor real de compra había sido de 1.200.000 dólares.
Hubo más. Además de el hotel Alto Calafate que costó casi U$S 5 millones, Las Dunas unos U$S 700.000 dólares y La Aladea, en 2010 y posiblemente como un resultado de haber participado en la pericia contable que permitió al juez Norberto Oyarbide sobreseer a los Kirchner en la causa por enriquecimiento -suposiciones del ex contador-, el ex Presidente lo citó en la quinta de Olivos y según contó Manzanares, allí le comunicó que quería comprar otro hotel pero fuera de Santa Cruz.
Se trataba del hotel 1810 ubicado en Ushuaia y la inversión iba a ser de 500 mil dólares Me manifiesta que va a comprar el Hotel 1810 que costaba 500.000 dólares. Pero también, el ex Presidente -siempre según la confesión del contador-, le comunicó que quería adquirir el hotel Las Hayas en la misma ciudad por 17.000.000 dólares.
La promesa fallidas
Manzanares iba a ser el encargado de manejar esos dos hoteles y le iban a pagar 40.000 dólares mensuales. ¿La condición? debía controlar a Sanfelice que ya había comprado el hotel Waldorf en Capital Federal. Si hacía bien este trabajo, había una recompensa mayor: gerenciar los hoteles de El Calafate también.
Hubo en consecuencia, una reunión en Ushuaia traslado que hizo on Sanfelice en un avión de Lázaro Báez y allí se reunieron con Julio Del Val y no les quisieron tomar ninguna seña para garantizarse la operación. Y después fueron a recorrer el otro hotel, Las Hayas. Estas dos compras no se concretaron porque a los pocos meses falleció Néstor Kirchner.
La carrera política fue otra promesa incumplida para Manzanares. Dijo que Sanfelice y Rudy Ulloa (ex chofer de los Kirchner) en 2010 le ofrecieron -por indicación del ex Presidente-, ser intendente de Río Gallegos. Todo tenía una condición: tenía que entregar dos tercios de los “negociados” que se pudieran hacer desde el cargo. Nunca sonó su nombre en la capital de Santa Cruz.