
No fue el Pulpo Paul, aquel molusco consultado para saber con antelación los resultados de cada partido en Sudáfrica 2010, lo que encontró un turista en las playas de Darwin, en
Australia. El pequeño pulpo que halló en la costa parecía simpático, con círculos azules en sus tentáculos y estaba lejos del agua.
Cuando se topó con ese espécimen se le ocurrió una tierna idea: tomarlo de la arena, ponerlo en la palma de su mano y devolverlo al mar. Y lo grabó en un video que circuló rápidamente con el título “Qué pulpo tan hermoso”, por la red social australiana Tik-Tok.
Hasta que un usuario llamado Alan lo vio y quedó horrorizado “Normalmente soy una persona tranquila, pero este vídeo me ha dado taquicardia ¿Qué demonios hace? Es como sostener la muerte en tus manos”, escribió Alan.
En la mano. El turista en la playa de Darwin no sabía el poder letal del molusco. Foto/ Web
El molusco es indudablemente hermoso, pero no es nada lindo lo que esconde en su interior. El turista que paseaba por Darwin recogió un pulpo del género Hapalochlaena, también llamado por sus características pulpo de anillos azules.
De este molusco se conocen cuatro subespecies y todas llevan en el cuerpo el veneno para matar aproximadamente a unos 26 seres humanos en cuestión de minutos. Y lo peor: todavía no existe ningún antídoto para combatir su toxicidad.

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El pulpo de anillos azules está en el cuarto lugar de las especies más venenosas a nivel internacional. Muerde si se siente atacado y cuando eso pasa no hay margen de maniobra.
Su saliva es el caldo de cultivo de la bacteria que produce enormes volúmenes de tetrodotoxina, sustancia que produce parálisis progresiva en todos los músculos. Cuando llega a los pulmones, causa muerte por asfixia en pocos segundos.
Todo indica que el turista de Darwin sobrevivió porque no lo mordió. Es más, nunca supo a qué peligro estuvo expuesto.