La asunción de Nicolás Maduro: la historia detrás de la “eterna lealtad” de Evo Morales al chavismo

El eje bolivariano más duro dijo “presente” este jueves en Caracas para apoyar a Nicolás Maduro en la asunción de un nuevo mandato de 6 años en

Venezuela, en momentos en que nadie más parece encontrar un sesgo de legitimidad a este nuevo período salido de elecciones igualmente cuestionadas.

El cubano Miguel Díaz-Canel y el salvadoreño Salvador Sánchez Cerén están en Caracas. Y quien no podía faltar es el boliviano Evo Morales.

Salvador Sánchez Cerén, de El Salvador; Evo Morales, de Bolivia, y Miguel Diaz Canel de Cuba, junto a Nicolas Maduro, tres de los cuatro presidentes que asistieron a la asunción del venezolano.

Salvador Sánchez Cerén, de El Salvador; Evo Morales, de Bolivia, y Miguel Diaz Canel de Cuba, junto a Nicolas Maduro, tres de los cuatro presidentes que asistieron a la asunción del venezolano.

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Bolivia es uno de los pocos países de América Latina que todavía respalda a Maduro y Evo Morales es un férreo defensor de la revolución bolivariana.

Maduro “representa la Revolución Bolivariana de Venezuela y la liberación de los pueblos de América Latina”. “Venezuela es un Estado soberano y su pueblo, digno, ha derrotado agresiones políticas, militares y económicas”, dijo Morales en esta ocasión.

Las profundas raíces de amistad de Evo Morales con Caracas se originan en su relación con Hugo Chávez.

Cuando el líder bolivariano murió en 2013, quienes estuvieron cerca de Evo admitieron que fue como si hubiera perdido a un hermano mayor.

El boliviano fue, muy probablemente, el presidente que más cariño y agradecimiento tuvo por su par venezolano, dice BBC Mundo en una nota que retoma este jueves el diario El Nacional.

El presidente de Venezuela Nicolás Maduro (i) y el presidente de Bolivia Evo Morales (d) durante los actos de conmemoración de los tres años del fallecimiento del ex mandatario venezolano Hugo Chávez en 2016. / EFE

El presidente de Venezuela Nicolás Maduro (i) y el presidente de Bolivia Evo Morales (d) durante los actos de conmemoración de los tres años del fallecimiento del ex mandatario venezolano Hugo Chávez en 2016. / EFE

La “lealtad” que el gobierno de Bolivia mantiene por la Revolución bolivariana se puede explicar más por ese vínculo de amistad entre Chávez y Evo que por la coyuntural alianza económica y política que mantienen Caracas y La Paz, sostiene el artículo.

Evo Morales lloró el fallecimiento de Chávez, no solo por la partida de un socio y un aliado, sino por la pérdida de una de las personas que más creyó en él y que lo apoyó sin reparos en sus momentos más difíciles.

Y cinco años más tarde, con Venezuela viviendo una profunda crisis económica y política, Morales es uno de los pocos presidentes que sigue expresando siempre que puede su apoyo a la Revolución bolivariana.

La lealtad de La Paz contrasta con buena parte de la comunidad internacional que no reconoció los resultados electorales por considerar que fueron producto de un proceso fraudulento y, en consecuencia, tampoco reconocerán el segundo mandato de Maduro.

Evo Morales junto a Fidel Castro y Hugo Chávez. / EFE

Evo Morales junto a Fidel Castro y Hugo Chávez. / EFE

Así, trece países del Grupo de Lima — Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía–, Estados Unidos y Canadá, además de la UE y sus estados miembro, incluido España, no enviaron este representantes a la asunción del jueves 10 de enero.

México, el otro integrante del Grupo de Lima, ha optado por enviar al encargado de negocios de su Embajada en Caracas, rebajando con ello el nivel de representación que correspondería por reciprocidad, dado que Maduro sí acudió a la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador, celebrada el 1 de diciembre en Ciudad de México.

Los inicios

Evo Morales no era más que un diputado opositor cuando Chávez se dirigió a él durante un viaje que hizo a La Paz en 2002. “Tenemos que hablar, indio. Tenemos que hablar, Evo”, gritó el mandatario venezolano cuando lo vio. En ese sentido, Chávez fue uno de los primeros en apostar por el ex líder cocalero, cuando aún no era claro que llegaría a la presidencia de Bolivia.