
El primer ministro de la isla de Malta, Joseph Muscat, anunció este miércoles que un acuerdo europeo de última hora en Bruselas ha dado vía libre para que los 49
target=”_blank” data-cke-saved-href=”https://www.clarin.com/tema/inmigracion-en-europa.html” href=”https://www.clarin.com/tema/inmigracion-en-europa.html”>migrantes africanos que hace veinte días son prisioneros en dos naves humanitarias en el Mediterráneo porque nadie quería recibirlos, sean redistribuidos entre ocho países, entre ellos Italia.

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El acuerdo abarca también, a otros más de 200 migrantes llevados a Malta antes del rescate de lo 49 migrantes.
La situación se había vuelto patética en los últimos días por el deterioro de la salud de los exiliados debido al estrés y la prolongada exposición al frío y al movimiento de olas en las aguas de Malta donde habían anclado las dos naves humanitarias que los transportan a la espera de conseguir un puerto para desembarcarlos.
Los que están peor son un grupo de mujeres y niños, que según los médicos que están a bordo han llegado al límite de sus fuerzas.
Una mamá con su bebé, a bordo del Sea-Watch, frente a Malta./ Reuters
El apremio por evitar una nueva tragedia en el Mediterráneo, donde 2.297 náufragos murieron ahogados en 2018, ha terminado por obligar a los líderes de la Unión Europea a “consumar los teléfonos” en Bruselas, consultando a los 28 gobiernos socios para buscar una solución de emergencia, que según el premier maltés ha sido encontrada.
Las naves Sea Watch y Sea Eye que rescataron a los náufragos que habían partido de Libia a la búsqueda de hacer pie en el suelo europeo, se encuentran en aguas bajo la soberanía de Malta, que no los autoriza a desembarcar. En Italia, el vicepremier y ministro del InteriorMatteo Salvini, campeón de la línea dura, lo que le da una gran popularidad, reitera en cada polémica que “los puertos italianos están cerrados y no cambiaré esta decisión un milimetro”.
El primer ministro Muscat dijo que Malta transferirá a sus propias naves a los migrantes, que serán llevados a los ocho países de la Unión Europea de 28 socios.
Algunos de migranes que aguardan llegar a un puerto europeo, a bordo del Sea Eye./ AP
“La operación a nuestros barcos militares iniciará lo antes posible”, agregó. La situación se complicó porque Malta aprovechó esta crisis para anunciar que los migrantes que deben ser repartidos en Europa no son 49 sino 298, pues hay que sumar náufragos de otros rescates que el gobierno maltés mantiene internados y que no logra colocar en ningún otro país de la Unión. Malta teme convertirse en la isla refugio de los naufragios en el Mediterráneo, ahora que Italia cerró sus puertos.
El primer ministro maltés destacó que “a las naves alemanas (de las organizaciones humanitarias) se les pedirá dejar nuestras aguas territoriales inmediatamente después del traslado de los migrantes”.
Falta un mecanismo europeo de redistribución, aunque ya se terminó la “invasión” de los migrantes y son muchos menos los que se atreven a intentar el cruce desde el norte de África. En 2018 los ahogados en las frágiles barcazas bajaron a 2.297 personas, una cifra terrible pero muy inferior a los años anteriores.
A la espera, a bordo del Sea Eye. / AP
Los países de la Unión Europea se habían comprometido hace tres años a distribuirse los migrantes que cruzaban las fronteras europeas comunitarias, pero la medida nunca fue cumplida. En el Mediterráneo, Italia fue abandonada durante varios años por sus socios comunitarios y rescató a muchos miles de las aguas del canal de Sicilia.
En los últimos meses del gobierno de centroizquierda del PD, con Paolo Gentiloni como primer ministro, y mucho más desde que Salvini se hizo cargo del ministerio del Interior, tras el triunfo populista y la instalación del gobierno el 1 de junio de 2018, el contraste al arribo de los prófugos, gracias a arreglos claros y oscuros con los caóticos movimientos que se disputan el poder en Libia, redujo drásticamente el número de arribos por mar.
El ministro del Interior alemán Hors Seehofer hizo el primer anuncio de disponibilidad a recibir a los 49 prófugos. Pero puso la condición de que la Unión Europea encuentre una solución a largo plazo para distribuir a los rescatados en el Mediterráneo.
El Sea Watch deberá abandonar las aguas de Malta inmediatamente, tras el acuerdo. / AP
“Creo que este es un equilibrio entre el control de las migraciones y el humanitarismo”, reconoció el ministro.
Francia se ha unido a Alemania con una oferta similar de acoger medio centenar de prófugos. Holanda, Portugal, Luxemburgo y el Parlamento de Cataluña también se mostraron disponibles. Según el anuncio del premier maltés, también Italia se unió al grupo pese al rígido “no” del líder xenófobo y ministro del Interior, Matteo Salvini.
La corriente principal de entrada a Europa por el Mediterráneo es ahoraEspaña, que este fin de semana rescató a 549 migrantes. En 2018 fueron 57 mil los desesperados que llegaron a territorio español, el doble que en 2017.
En Italia el caso de los 49 prófugos desató una fuerte pelea entre las dos fuerzas populistas aliadas en el gobierno, donde cuentan con una mayoría absoluta parlamentaria. El líder de la Liga Matteo Salvini resistió a todos los llamados y contrastes con una línea ultrarígida. “Todos los puertos italianos están cerrados. Aquí no desembarcarán (los 49), mientras yo sea el ministro del Interior”.
Migrantes en la cubierta del Sea Eye. /AP
Salvini representa el ala xenófoba, racista del régimen populista. En cambio el también vicepremier Luigi Di Maio, es jefe del antisistema Movimiento 5 Estrellas, que cuenta con facciones minoritarias que vienen de la izquierda y grupos que no se identifican con los tintes ultras de Salvini.
Di Maio dijo que compartía la línea dura con los inmigrantes, pero que se debían poner delante en estos casos excepcionales los problemas humanitarios. Reclamó desembarcar a las mujeres y los niños. El primer ministro Giuseppe Conte, que funciona como un mediador entre Salvini y Di Maio, reforzado en los últimos tiempos por los continuos litigios internos en el gobierno, tomó el partido de los derechos humanos.
“Podemos hacer entrar a unas quince personas, para incluir a los hombres y evitar la división de las familias”, dijo refiriéndose a las mujeres y los niños, que son los que más están sufriendo.
A la respuesta de Salvini que también para ellos los puertos estaban cerrados, Conte respondió que si Malta les permitía desembarcar “yo me voy con un avión y los traigo a Roma”.
Mientras se espera conocer más detalles del arreglo, es difícil que brote como por milagro un acuerdo de fondo del mecanismo de distribución de los migrantes aprobado por los países de la UE. Hay ya un voto colectivo de hace varios años estableciendo las cuotas que no ha servido para nada.
Roma, corresponsal