Creen que removerá a más funcionarios, en un intento por renovar imagen y encauzar su gestión. Por Darío Palavecino
Con la justicia que cada vez lo mira más fijo entre los responsables del recital del Indio Solari que el último sábado terminó con dos muertos y más de 25 heridos, el intendente local, Ezequiel Galli, empieza a padecer con mayor rigor las consecuencias políticas de los errores que se le achacan a él en lo particular y a todo su equipo de trabajo en general.
A las puertas de una interpelación que el próximo miércoles analizará, evaluará y -es un hecho- aprobará el Concejo Deliberante, el gobernante ayer desplazó a su más estrecho colaborador y jefe de Gabinete, Jorge Larreche. Se da por seguro que habrá más funcionarios a los que removerá en un intento por renovar imagen y encauzar una gestión que asoma más que comprometida en su futuro inmediato.
Larreche, un experimentado en la función pública que fue viceministro de Agricultura y Ganadería y presidente del INTA, se afianzó en el PRO y es considerado mentor y padrino político de Galli, un joven abogado de 36 años. Según el propio mandatario, Larreche era uno de los que con anticipaba que habría 350000 personas en el show de Solari
Desde la administración provincial le dieron al intendente señales claras de distancia ante sus errores. El ministro del Seguridad, Cristian Ritondo , pasó esta semana por Olavarría pero en su actividad pública jamás se mostró con Galli. La gobernadora María Eugenia Vidal , que habló sobre la tragedia, ni amagó a proteger al jefe comunal.
La fiscal Susana Alonso, a cargo de la investigación de los hechos acontecidos en el predio La Colmena, donde se desarrolló el show que con más de 300000 asistentes tuvo más del doble de la capacidad permitida, empieza a analizar con más detalle la permisividad que la administración tuvo para con la productora a cargo del espectáculo y la falta de controles que existió. En particular para la venta de alcohol que se vio en las calles, casas particulares y puertas donde se desarrolló el recital. A la par, ausencia de toda fiscalización y orden en una ciudad invadida de fans.
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Altos funcionarios provinciales se encargaron de aportar a la investigación copias de la ley 11825 que impide la venta de alcohol antes, durante y después del desarrollo de espectáculos públicos en un perímetro de 200 metros. El sábado, mientras cantaba Solari, dentro de la denominada sala se vendía cerveza a 100 pesos por vaso de medio litro en puestos montados por los organizadores. Galli se expone como mínimo a una acusación por incumplimiento de deberes de funcionario público.
Según se pudo conocer ayer, la Fiscalía General de Azul, ante las dificultades y amplitud de hechos que presenta esta pesquisa, ordenó ayer que Alonso trabaje en conjunto con su colega Christian Urlezaga, a cargo de la Fiscalía de Delitos Complejo de esta jurisdicción.
La investigación comenzó con los testimonios de Indio Solari y Galli. Luego siguieron funcionarios, espectadores, comerciantes. Pero las palabras más esperadas son las de Marcos y Matías Peuscovich, los productores del show. Aun no tienen fecha para declarar pero, con pruebas que los comprometen y mucho, cuando se los cite lo harán en condición de imputados por delito aún a determinar.
fuente clarin

