
estar presente para acompañarlos en este duro trance”.
Al referirse sobre el pedido de los familiares que piden que el submarino sea reflotado, Arroyo expresó no estar de acuerdo: “En algún momento fui marino y soy partidario de una vieja ley de mar, que dice que el barco que se hunde es la tumba común de los tripulantes, es lo más sabio”.

“Si miramos cualquier mapa, con los hundimientos del siglo XX, nos asombraríamos con la cantidad de buques que están en el fondo del mar con sus tripulantes. El ARA General Belgrano, es un caso emblemático en ese sentido”, expresó.
El 25 de octubre de 2017, el submarino ARA San Juan, con 44 tripulantes, zarpó de la Base Naval de Mar del Plata, con rumbo hacia la Isla de los Estados, para realizar un ejercicio militar.
El 8 de noviembre salió del puerto de Ushuaia, con destino a Mar del Plata y el 15 de noviembre se perdió contacto del submarino. Tras 366 días de búsqueda la embarcación militar fue hallada a 907 metros de profundidad en aguas del Atlántico Sur y a 500 kilómetros de la costa argentina, por una nave de la empresa Ocean Infinity.