
La estudiante norteamericana, Lara Alqasem, de 22 años, recibió un visado en el consulado israelí de Miami para estudiar en la Universidad Hebrea de Jerusalén, pero al llegar procedente de Fort
Lauderdale al aeropuerto de Ben Gurión, quedó varada.
Llegó el 2 de octubre a Tel Aviv, con su visa y su certificado de matrícula de la Universidad para cursar un máster sobre derechos humanos.
Pero en el control de pasaportes, las alarmas saltaron de inmediato. A Israel, por ley, no se puede ingresar (desde marzo del año pasado) si se es partidario de la campaña del movimiento palestino “Boicot, Sanciones y Desinversiones (BDS)” a Israel, que pide boicotear al Estado judío y el retorno de millones de refugiados palestinos.
Según el diario El País, Alqasem permanece retenida desde entonces en la zona de control de inmigración de la terminal internacional. Allí ha impugnado por vía administrativa y judicial la decisión del Ministerio del Interior de cerrarle el paso.
El caso en la Corte
Cuando faltaba apenas una hora para que se ejecutase su expulsión, el Tribunal Supremo suspendió este domingo el fallo dictado el jueves por un tribunal de Tel Aviv y ordenó revisar su caso el miércoles, tras el recurso final presentado por sus abogados.
Liora Bejor, su abogada defensora, manifestó que “no hay ninguna justificación para denegarle la entrada al país, tomando en cuenta que posee un visado de estudiante”.
Alqasem tiene acceso al teléfono, pero no puede recibir visitas, a excepción de la de sus abogados. La letrada dejó claro que su cliente tiene todavía la intención de estudiar en la Universidad Hebrea de Jerusalén y pretende luchar contra la decisión del ministerio, alegando que no tiene los medios para volar de vuelta a EE.UU.
La embajada de EE.UU. en Israel anunció en un comunicado que sigue de cerca el caso y que está aportando a Lara Alqasem ayuda consular. La portavoz de la Secretaría de Estado, Heather Navrt, explicó que “definitivamente es la decisión del Gobierno de Israel, o de cualquier otro, decidir qué individuos, incluyendo norteamericanos, tienen derecho a ingresar en el país”.
La Universidad Hebrea de Jerusalén, por su parte, decidió luchar contra la decisión del ministerio israelí, y condenó públicamente su arresto, exigiendo su inmediata liberación. El rector, Barack Medina, publicó un comunicado en el que afirma que se trata de una negativa arbitraria de entrada al país, y que estas medidas disuadirán a miles de investigadores y estudiantes de todo el mundo que acuden a Israel.
El ministro de Asuntos Estratégicos, Gilad Erdan, fue interrogado en los últimos días por medios de comunicación internacionales e israelíes, y no escondió su ira por la cobertura mediática. Ayer, Erdan declaró en un tuit que “se trata de una activista extranjera en pro del boicot a Israel, que encabezó la sucursal de una de las organizaciones del BDS, que actúa con violencia para silenciar a todos aquellos que apoyan a Israel en las universidades de EE.UU. Según nuestra ley, debemos impedir su entrada a Israel”.
Una de las misiones del Ministerio de Asuntos Estratégicos, encabezado por Erdan, es intentar detectar a activistas del BDS que acuden a Israel para participar en todo tipo de actos de protesta contra la política del país en Cisjordania y en todo el territorio israelí.
Decenas de militantes o simples simpatizantes del movimiento BDS han sido bloqueados en las fronteras israelíes desde que el Gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu lograra la aprobación en la Kneset (Parlamento) de la restrictiva legislación,
El incidente de Alqasem está provocando un creciente debate dentro del propio Gobierno de Benjamin Netanyahu. El viceministro de la presidencia, Michael Oren, que fue embajador en EE.UU. en el pasado, arremetió públicamente contra la decisión, declarando en los medios israelíes: “Lo dije en el pasado y lo repito, esta política nos está provocando un gran daño”. El martes, el ministro Erdan intentó dar un paso atrás, afirmando que Alqasem tendría permiso para entrar en Israel “si reconoce su error de apoyar el boicot a Israel”.
La fiscalía ha invocado como cargo inculpatorio las repetidas etiquetas de “interés en asistir” marcadas en Facebook sobre invitaciones a actos en los que estaba previsto expresar un apoyo público a la campaña BDS. “Pero no tenemos manera de aportarlo como prueba”, admitió un representante del ministerio público después de informar de que el perfil de Alqasem en la red social había sido borrado.
Según medios israelíes, el eje central de la acusación contra la estudiante son las investigaciones de sus actividades en la web efectuadas por Canary Mission, grupo que documenta actividades antisraelíes en los campus estadounidenses, facilitadas a la base de datos del Ministerio de Asuntos Estratégicos.
Fuente: La Vanguardia