Las víctimas de curas pederastas en Irlanda exigen al Papa que actúe contra los abusadores

En su delicada visita pastoral a Irlanda, el Papa Francisco va a tener que demostrar a los irlandeses que se ha puesto del lado de las víctimas de sus propios pastores.

En abierto repudio a la jerarquía eclesiástica católica, que protegió durante tantos años a sacerdotes y monjas depredadores, que abusaron sexualmente de niños, adolescentes, mujeres embarazadas y vulnerables en la Isla Esmeralda más devota de Europa.

Los católicos irlandeses se han alejado de la iglesia, después de que el país fuera conmovido por una serie de escándalos sexuales contra menores, madres solteras encerradas, abusadas y explotadas en el Margaret Laundries, y Baby Home. Ya no va el 92 por ciento de la población a misa, como en 1979, la última visita del Papa Juan Pablo II.