
De acuerdo con una investigación publicada en el diario venezolano El Nacional, en un período de 12 años los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro llevaron al fracaso a 1.359
empresas estatizadas entre los años 2005 y 2017. “Las llamábamos compañías recuperadas pero terminaron siendo el fracaso y la derrota más grande”, dijo la dirigente sindical Marcela Máspero, presidente de la Unión Nacional de Trabajadores de Venezuela. Máspero denunció que en la presidencia de Maduro aumentó la corrupción y el acoso.
La nota del periodista Carlos Seijas Meneses publicada por el diario El Nacional se apoya en informes de distintas organizaciones. Entre ellas, Transparencia Venezuela y el Observatorio de Derechos de Propiedad del Centro para la Divulgación del Conocimiento Económico (Cedice). Incluso el presidente Nicolás Maduro admitió recientemente en un congreso del partido gobernante que “los modelos productivos que hasta ahora hemos ensayado han fracasado, la responsabilidad es nuestra, mía y tuya”.
Ana Carrasquero, investigadora del Cedice, afirmó que la caída de la producción no se debe a que el gobierno no sabe administrar, sino que es parte de “una política de ataque sistemático en contra del derecho de propiedad, que se estableció en el Primer Plan Socialista de la Nación 2007-2013″.
Supermecado. Incluso el presidente Nicolás Maduro admitió recientemente que el sistema de supermercados estatales Rabsa ha fracasado. (Bloomberg)
Carrasquero aseguró que tanto las empresas estatales como las nacionalizadas han demostrado que son una pérdida de recursos monetarios y que carecen de la capacidad de generar con eficacia productos para el mercado interno venezolano. “Después de la cantidad de centrales azucareras que se expropiaron, ¿por qué actualmente no se consigue azúcar con facilidad? Igual pasa con las empresas de café”, dijo la investigadora.
Carrasquero añadió que “al final, el Estado contribuyó a la caída de la producción interna y generó un proceso de escasez de bienes de todo tipo, algo que no se había visto nunca en la historia de Venezuela”.
La ONG Transparencia Venezuela señaló en el informe “Empresas propiedad del Estado en Venezuela” que la dramática situación en el país, considerada crisis humanitaria desde 2016, es en parte responsabilidad de “la pésima gestión” de las empresas públicas de los sectores de la manufactura, agroindustrial y comercial. “El Estado cuenta con importantes empresas fabricantes de los rubros básicos que escasean en el país y en vez de aumentar la producción de los mismos, la ha disminuido”, afirmó la ONG.
Por otra parte, el Cedice indica en el informe “Costo e impacto de las expropiaciones: causas de un Estado patrimonialista” que fue en el año 2005 cuando se empezaron a registrar las intervenciones a la propiedad privada. El punto de partida fue el centro de producción agrícola El Charcote, cuyas tierras eran del grupo británico Vestey. El gobierno lo compró por 4,1 millones de dólares en 2006 después de largas negociaciones.
Luego de expropiar empresas en sectores como el petrolero, eléctrico, telefónico y alimentos, en 2008 el gobierno estatizó dos cementeras, filiales de la francesa Lafarge y la suiza Holcim. Se pagaron 270 millones de dólares por el 89% de la filial de Lafarge y 552 millones por 85% de la suiza Holcim. También se expropió a la mexicana Cemex. Con todo esto, el Estado monopolizó la producción de cemento.
“Luego de la estatización de la industria cementera, la producción cayó y actualmente la paralización en todas las plantas se ubica en 80%”, afirmó Abner Mendoza, de la empresa Venezolana de Cementos. Mendoza dijo que el país tiene una capacidad instalada de 10 millones de toneladas, pero ahora lo que producen no llega ni a tres millones de toneladas.
Cemento. Una vista de la fábrica de cemento Planta Mara, de la empresa mexicana Cemex, estatizada en 2008 por el gobierno (Reuters)
En ese año el gobierno también estatizó Lácteos Los Andes, empresa fundada en 1984 y comprada por PDVSA en 2008. Aunque su producción creció 33% entre 2007 y 2012, según Transparencia Venezuela en los últimos 6 años ha caído por falta de materia prima y deficiencia en el mantenimiento de equipos y plantas.
Según el diario El Nacional, un sindicalista de Lácteos Los Andes, que pidió no citar su nombre, afirmó que la producción está completamente paralizada desde 2017 debido a la falta de materia prima. “Nos hemos reunido con varios ministerios, pero hacen caso omiso de la problemática”, dijo el sindicalista.
Transparencia Venezuela indicó que la producción de leche, azúcar y cemento cayó por debajo de los niveles previos a la estatización de las empresas respectivas. Y señaló también que Venezuela,un país exportador de café, pasó a ser un importador de café. La empresa cafetera Fama de América fue expropiada en 2009. En 2016 trabajaron al 10% de su capacidad por falta de materia prima, ahora rara vez el producto se consigue en el mercado.
En 2010 las expropiaciones llegaron hasta las cadenas de supermercados Cada y Éxito, reemplazadas por la Red de Abastos Bicentenario (Rabsa).
Jorge Lastra, directivo del sindicato de Rabsa, afirmó que cuando esos supermercados eran privados las góndolas siempre estaban llenas y ofrecían variedad de marcas. Pero después, cuando pasó a manos del Estado, “comenzaron a escasear los productos”, dijo Lastra.
“Abastos Bicentenario se pudrió”, dijo el presidente Nicolás Maduro en febrero de 2016 y ordenó una reestructuración de la red de supermercados. Tras la medida, más de 10.000 trabajadores fueron despedidos. Las liquidaciones a los empleados han continuado en las sucursales, que se cierran para convertirse en Tiendas CLAP, ahora privatizada.
Hace ocho años atrás, el gobierno chavista estatizó la empresa metalúrgica Sidetur. Cuando era privada producía más 40% de la palanquilla y carpintería metálica del país. Alejandro Álvarez, secretario general del sindicato de trabajadores de la industria siderúrgica, Sidernac, afirmó que actualmente una fábrica de Sidetur, la planta Casima, lleva más de un año paralizada.
“Nosotros las llamábamos empresas recuperadas, pero terminaron siendo el fracaso y la derrota más grande”, dijo la sindicalista Marcela Máspero, presidente de la Unión Nacional de Trabajadores de Venezuela.
Según el diario El Nacional, Máspero dijo que en un primer momento los trabajadores apoyaron las expropiaciones que hizo Chávez con la esperanza y la intención de mantener la productividad, mejorar la distribución de los productos y servicios. También se esperaban mejoras en las condiciones laborales, garantizar y aumentar la distribución de la riqueza en beneficio de los trabajadores. Así sucedió con compañías expropiadas como Venepal, Cantv y el sistema eléctrico.
Máspero destacón que ninguna de estas promesas se cumplieron. “Las personas que estuvieron al frente de estas empresas, lo que hicieron fue intentar acabar con las organizaciones sindicales, dividir, dispersar, perseguir, acosar, encarcelar y hasta asesinar a dirigentes de sindicatos que incluso luchaban por la producción”, relató Máspero.
En sus declaraciones al diario El Nacional, Máspero dijo que con la presidencia de Maduro el gobierno militarizó la producción apelando a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. “Ahora tenemos el militarismo presente en las empresas, que es mucho más grave porque, además de implantar el régimen militar, ha aumentado la corrupción, el acoso y la persecución”, dijo Máspero. Y agregó que todas las empresas estatizadas “son un fracaso por la falta de mantenimiento, la corrupción, la ausencia de derechos laborales, la persecución sindical y la falta de producción”.