
El nuevo titular de Aerolíneas Argentinas, Luis Malvido, planteó que hay que terminar con los “privilegios” dentro de la compañía, para poder ser más “competitivos” y evitar que las aerolíneas “low
cost” sigan quitándoles participación de mercado. “Esto no da para más. Para (conseguir) más volumen de mercado, tenemos que sentarnos a conversar”, agregó.
Recién contratado por el Gobierno, tras una extensa trayectoria en la empresa Telefónica, Malvido participó de una reunión con el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, y el presidente saliente de Aerolíneas y flamante titular de Enarsa, Mario Dell’Aqua. El encuentro fue en Aeroparque, en el sexto piso donde Aerolíneas tiene sus oficinas desde fines de 2015. También participó del encuentro el gerente general de Aerolíneas, Abbott Reynal.
El dato central de la reunión fue la respuesta que tuvo la empresa tras lanzar promociones “low cost” para sus vuelos, el mismo día en que el Gobierno eliminó la tarifa mínima para el mercado de cabotaje. Según datos de la empresa, sólo el miércoles pasado se vendieron 120.000 tickets, de los cuales 66.000 correspondieron a las promociones lanzadas por la empresa, que rigen por una semana. Pero más allá de ese dato, la reunión estuvo focalizada en ajustar tuercas: los costos de Aerolíneas se incrementaron más allá de lo que la empresa había presupuestado a fines de 2017, por el alza de los combustibles. A su vez, las ventas no siguieron la racha expansiva de los primeros meses, sobre todo los vuelos internacionales.
Dietrich dio a entender que el Gobierno va a asistir a Aerolíneas con más subsidios de los que tenían previstos. “Estamos haciendo un esfuerzo para acompañar a Aerolíneas en la situación generada por la suba de combustibles. Estamos monitoreando los números de la empresa de acá a fin de año, para hacerlo”, dijo el ministro. Pero le puso condiciones a esa ayuda. “Es un esfuerzo que hacemos como Gobierno, con dinero que es parte de lo que los argentinos pagan en impuestos. Eso es lo que tiene que comprometer más a la organización en ser más competitiva y mejorar sus costos. Esperamos un compromiso.” Malvido agregó que, si bien hay un potencial de crecimiento “enorme” dentro de Aerolíneas, “lo que necesitamos es ser competitivos, en precio y también en la experiencia de vuelo. Y en la productividad del trabajo”. Y dio a entender que durante su gestión las negociaciones con los gremios serán más duras. “No hemos tocado ninguno de los privilegios que debemos revisar. Y esto no da para más. Para más volumen de mercado, tenemos que sentarnos a conversar”, dijo.
Mario Dell’Acqua, quien fue quien avaló el ingreso a Aerolíneas de Malvido (lo conoce desde su juventud) también suscribió la línea más dura que están bajando desde el Gobierno. “Se fueron acumulando infinitas liberalidades que hay que rediscutir”, dijo. El término liberalidad -no muy habitual- se refiere a concesiones que se otorgan sin reclamar ninguna contraprestación a cambio. ” Es una decisión del conjunto, querés volar o no. Si querés volar, hay que hacerlo como lo hacen los otros, la competencia. No se pueden tener condiciones fuera del mercado.”
Al otro lado del mostrador, cinco de los seis gremios aeronáuticos están esperando: tienen en suspenso una medida de fuerza que no se concretó porque el ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria, esta semana. Los gremios aseguran que el paro es contra la política de “cielos abiertos”, contra las nuevas líneas aéreas “low cost” y en defensa de las aerolíneas tradicionales como Aerolíneas/Austral, LATAM Argentina y Andes. Pero lo cierto es que en el sexto piso de Aeroparque, en estas horas los responsables de Aerolíneas lo último que quieren es ese tipo de “solidaridad” gremial. “Si se pretende mantener esos privilegios que nos son sustentables, seremos caros, tendremos pasajes caros y la gente no va a volar con nosotros”, dijo Dell’Acqua.
En off, fuentes de la compañía señalaron que en la reunión también se habló extensamente del conflictivo vínculo con los gremios aeronáuticos. “Si nos vienen a decir que tienen que volar cuatro pilotos por avión, no podemos pagar eso”, fue uno de los comentarios. Ese tipo de puntos conflictivos, como la cantidad de pilotos por avión, o las noches en escalas con alta cotización (y costo) como Nueva York, Miami o Madrid, son más de 50 que la empresa quiere rediscutir con los gremios.