
Los números fríos pintan un retrato escalofriante de lo que está sucediendo actualmente en Nicaragua: 100 días de conflicto, el más largo y sangriento en más de 30 años, más de
350 muertos y al menos 2.000 heridos. Y esto sin contar las pérdidas económicas y el daño que está sufriendo la economía del país liderado por Daniel Ortega, que está envuelto en una crisis para la cual todavía no se avizora solución. Dentro de ese escenario, no es extraño que miles y miles de ciudadanos busquen escapar del país. La situación, en ese sentido, es prácticamente un calco de la situación desatada por la crisis venezolana, un éxodo masivo con el cual los países de la región, en especial los limítrofes, deben lidiar.
Una mujer distribuye ropa en el parque La Merced, en San José, Costa Rica, entre un grupo de personas que acaba de escapar de Nicaragua. / REUTERS
Según organismos de derechos humanos citados por el diario nicaragüense La Prensa, Costa Rica, Panamá, España y Canadá serían los principales destinos a los que los refugiados estarían huyendo. Según datos recogidos por el diario costarricense La Nación, entre mayo y junio el ministerio de Relaciones Exteriores de su país recibió 14 mil solicitudes de asilo. El consulado de Estados Unidos en Managua, por su parte, le informó al diario La Prensa que no tenía información acerca de cuántos pedidos de asilo el país había recibido, ya que ese tipo de trámite solo se podía iniciar una vez que el solicitante había logrado entrar a territorio estadounidense.
Violencia y represión por doquier
Según opiniones recogidas por La Prensa, el éxodo está afectando primordialmente a los jóvenes, que se sienten acorralados por la constante situación de inseguridad reinante. Frente a un panorama de violencia desatada, muchos padres buscan que sus hijos salgan aunque sea temporalmente con una visa de turista o de estudiante.
También existen miles y miles de personas que no cuentan con tales ventajas, y huyen como pueden. Esta situación es la que se da en el sur del país, donde la frontera con Costa Rica está atiborrada de gente que intenta entrar.
El terror desatado por el régimen de Daniel Ortega está provocando un éxodo masivo de Nicaragua. / REUTER
Según Alvaro Leiva Sánchez, secretario ejecutivo de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), la situación es particularmente alarmante, ya que el régimen orteguista arma listas con personas que solo han participado de marchas pidiendo por el fin de la violencia. La posibilidad de ser perseguido, detenido, y tal vez desaparecido, es unmotor que está impulsando gran parte del éxodo.
De acuerdo al Servicio Jesuita para Migrantes en Nicaragua, hay unas 26 mil personas que han huido a Costa Rica debido a estas circunstancias.
Un futuro incierto
Para muchos en Nicaragua, por detrás de este conflicto se asoma un potencial problema futuro, que es cómo hacer para reconstruir el tejido humano y social del país. Gran parte de los que huyen tal vez hallen en su nuevo lugar de residencia una situación que les permita florecer, tanto profesional como personalmente.
“Necesitamos de ese segmento demográfico que son los jóvenes obviamente, claro que nos va a costar mucho para que estos jóvenes retornen al país”, declaró a La Prensa Lea Montes, del Servicio Jesuita para Migrantes en Nicaragua. Para ello no bastará con que se vuelva a generar una situación de paz y prosperidad, sino que además el Estado deberá asegurar a todos que ni su libertad ni su vida se verán en riesgo debido a lo sucedido a lo largo de este conflicto.