

Un informe elaborado por las Naciones Unidas y presentado hoy consideró que tanto las fuerzas gubernamentales sirias como los grupos armados opositores, incluidos las agrupaciones extremistas, cometieron
“Crímenes de guerra generalizados cometidos por todas las partes”, esa fue la lapidaria conclusión a la que arribó la Comisión Internacional de Investigación de la ONU para Siria sobre el desarrollo de la ofensiva final sobre la región siria que supo ser el último gran bastión opositor.
En el momento en el que Damasco declaró el fin de la ofensiva, el pasado 14 de abril, había unas 140.000 personas desplazadas y, según cálculos extraoficiales, más de 1.200 civiles perdieron la vida.