

La rivalidad entre Estados Unidos y Corea del Norte comenzó en los últimos tiempos de la Segunda Guerra mundial y se consolidó ya entrada la Guerra Fría con
En 1993, el entonces máximo líder de Corea del Norte, abuelo del actual mandatario, Kim Il-sung, inauguró el más próspero período de negociaciones diplomáticas con Washington con una amenaza: anunció que tenía la intención de abandonar el Tratado de No Proliferación Nuclear.
El entonces gobierno estadounidense, encabezado por el presidente Bill Clinton, decidió reaccionar rápido, quizás impulsado por la convicción de los servicios de inteligencia del país, que sostenían que Pyongyang ya había enriquecido suficiente plutonio para producir una o dos cabezas nucleares, capaces de ser colocadas en un misil u otro tipo de arma.
Clinton echó mano a todo tipo de negociadores políticos, como el ex presidente Jimmy Carter, el demócrata que se convirtió al año siguiente en el primer ex mandatario en pisar Corea del Norte.