

Con tobillera electrónica y en un departamento ubicado en el microcentro de Paraná, el cura Justo José Ilarraz cumple su primer día de arresto domiciliario tras ser
condenado ayer a 25 años de prisión efectiva por abuso y corrupción agravada de menores, informó una fuente judicial.
La tobillera que porta el sacerdote, que tiene prohíbida su salida del domicilio sin orden judicial previa, es monitoreada por el Servicio Penitenciario de Entre Ríos.
Ilarraz cumple prisión domiciliaria –hasta que su condena quede firme–en un departamento en Corrientes 328, ubicado frente a la escuela secundaria número 48, “Domingo Faustino Sarmiento”, de importante matrícula en Paraná.