

La cumbre entre Estados Unidos y Corea del Norte quedó este miércoles aún más en el aire luego de que el régimen comunista amenazara sin rodeos con
cancelar el encuentro y de que el presidente estadounidense, Donald Trump, respondiera con un “veremos qué sucede” y ratificara su meta de lograr la desnuclearización del país comunista.
En un comunicado, el vicecanciller norcoreano dijo hoy que el gobierno del líder Kim Jong-un no estaba interesado en un encuentro que tenga cómo único objetivo forzar su desnuclearización “unilateral”, poniendo abrupto fin a semanas de amistosos gestos diplomáticos entre dos países que son rivales históricos.
Horas después, Trump se mostró cauto y algo evasivo, y dijo que su gobierno no había recibido ninguna notificación oficial norcoreana sobre un cambio de planes respecto de la cumbre, prevista para el 12 de junio en Singapur.