El acuerdo financiero “stand by de alto acceso” que pedirá el Gobierno argentino al Fondo Monetario Internacional (FMI) tiene como principal objetivo solucionar problemas transitorios, como los relacionados con la balanza
de pagos, y son de carácter precautorio, con la opción de hacerlos efectivos en caso de necesitarlos.
En su página web, el organismo explica que “todos los países miembros que enfrenten necesidades de financiamiento externo son elegibles para acceder a un acuerdo stand-by, con sujeción a las políticas del FMI”.
La duración de este tipo de acuerdos “es flexible, y generalmente abarca un período de 12 a 24 meses y un plazo máximo de 36 meses, acorde con la necesidad de atender problemas de balanza de pago a corto plazo.