En su página web, el organismo explica que “todos los países miembros que enfrenten necesidades de financiamiento externo son elegibles para acceder a un acuerdo stand-by, con sujeción a las políticas del FMI”.
La duración de este tipo de acuerdos “es flexible, y generalmente abarca un período de 12 a 24 meses y un plazo máximo de 36 meses, acorde con la necesidad de atender problemas de balanza de pago a corto plazo.