

La decisión del presidente Donald Trump de retirar a Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán abre una caja de Pandora que amenaza con todo tipo de
Los líderes de Francia, el Reino Unido y Alemania, decepcionados por el anuncio, prometieron seguir trabajando con Irán para mantener el pacto, pero no queda claro cómo se protegerán, ellos y las empresas de sus países, de las sanciones que Trump decidió volver a imponer a Irán y a todo aquel que haga negocios con el régimen.
La decisión, más que nunca, pone a los aliados europeos de Estados Unidos en una encrucijada: enfrentar de una vez las políticas de Trump o exhibir debilidad dejando pasar un nuevo desplante de un mandatario que ya se retiró del Acuerdo del Clima de París y que quiere imponer aranceles al acero y aluminio de Europa.
La determinación con que París, Londres y Berlín defiendan el acuerdo será decisiva para su futuro, así como también la posición que adopten los otros firmantes del pacto: Rusia, China y el propio Irán.
El presidente iraní, Hasan Rohani, dijo que el anuncio de Trump es parte de una “guerra psicológica” y que cree que el pacto puede sobrevivir si los otros firmantes desafiaban a Trump.
La República Islámica se encuentra, quizás, en la situación más delicada. El pacto de 2015, conocido técnicamente como JCPoA, levantó la mayoría de las penalidades económicas que se le habían impuesto.