
de abril, cuando la divisa subió un primer peldaño desde $ 20,55 hasta $ 20,84. Se rompió durante esa jornada la tendencia relativamente calma que venía experimentando el mercado cambiario, si bien hasta entonces el dólar le venía ganando la pulseada a la inflación.
Desde comienzos de año hasta el inicio de la corrida, la moneda de EEUU aumentó 9,5% frente al peso, mientras que la suba de precios minoristas en ese lapso (2 de enero a 25 de abril) no llegó a 9%, según se calcula en el mercado, aunque la información oficial la difundirá el INDEC el martes próximo.
El 26 de abril fue una jornada en la que se insinuó una mayor variación, 16 centavos, pero fue después del fin de semana largo cuando dio inicio el verdadero salto, con otros 21 centavos de corrección, el 2 de mayo. A partir de ahí, los tiempos se aceleraron, mientras operadores y funcionarios comenzaron a admitir de que se estaba en presencia de una verdadera devaluación.
El presidente de la Nación, Mauricio Macri, y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, jugaron entonces la carta que se supone definitiva, un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario, para volver a la paz cambiaria y ratificar el rumbo de las reformas estructurales.