
La fiesta del Santo Cristo de la Quebrada convocará durante esta semana a miles de fieles a Villa de la Quebrada, un pueblo de medio millar de habitantes situado a 38
kilómetros al norte de la capital puntana que durante tres días se convertirá en una colorida postal donde se mezclan lo sagrado y lo profano.
El pequeño poblado de 523 habitantes -según el censo de 2010- se ubica al pie del cerro Tinaja y se accede a través de la ruta nacional 146 o la provincial 3, camino obligado de las promesas que poblarán la pequeña villa con más de 200.000 visitantes que provienen de San Luis, Mendoza, San Juan y La Rioja, mayoritariamente.
El promesante o el visitante ocasional pueden encontrar en las calles de la villa los típicos churros con dulce de leche, el clásico chivito con chifana y el locro criollo para quienes caminan durante la noche, además de copos de algodón de diversos colores y helados.