

El gobierno filipino le retiró hoy la visa una monja misionera australiana de 71 años que enfrentó la “guerra antidroga” en ese país, que ya suma más
de 7.000 muertos, por lo que deberá abandonar el territorio en un plazo máximo de 30 días, después de que el presidente, Rodrigo Duterte, la acusó de criticar ilícitamente a su Gobierno.
Patricia Fox, madre superiora de la congregación católica de Notre Dame de Sion y misionera en Filipinas durante los últimos 27 años, fue detenida el 15 de abril acusada de participar en protestas contra el Gobierno y liberada un día después.
Al respecto, la portavoz de la Oficina de Inmigración en Manila, Antonette Mangrobang, especificó a EFE que Fox “asistió a una manifestación política el 7 de abril, entre otras actividades”.