

El informe destacó en un comunicado que desde 2011 algunos menores no fueron nunca al colegio, mientras que otros suspendieron su educación todo este tiempo, con lo
Unas 309 instalaciones educativas fueron blanco de ataques, mientras que una de cada tres escuelas en Siria quedó completamente fuera de funcionamiento por haber sido destruidas, dañadas o usadas con propósitos militares o para resguardo de familias desplazadas.
Según los datos de Unicef, el 40% de los menores sin escolarizar tienen entre 15 y 17 años, con lo que sufren el riesgo de ser reclutados para combatir o ser obligados a trabajar.
Pese a estas dificultades, Unicef afirmó que 4,9 millones de menores siguen teniendo acceso a la educación dentro de Siria.
En los países vecinos, que acogen a refugiados sirios, los gobiernos están abrumados por los casi dos millones de menores sirios que tienen que ser absorbidos por sus sistemas educativos en mitad de una situación económica inestable, indicó.
De los menores que están escolarizados tanto en Siria como en los Estados vecinos, el 90% asisten a clase en colegios públicos e incluso comparten aula con los niños de esos países, como es el caso del Líbano y Jordania.