El problema radicaba en que en pleno recambio de quincena, el corte de rutas provocaría mal humor en la gente e inclusive, tal vez, discusiones de los turistas con manifestantes. Por ello, y en realidad con buen tino, el gobierno decidió negociar y entregar la Plaza a cambio de lograr paz y tranquilidad en las rutas. De esta forma el ultramontano kirchnerismo se quedó sin loas ansiados descontentos sociales.
Emilio Pérsico, del Movimiento Evita, tras retirarse de la reunión con las autoridades, hizo correr la versión que sería el quien pasaría a manejar los fondos que hasta ahora usufructuaba Milagro Sala, hoy detenida por asociación ilícita. Difícilmente Persico podrá hacer realidad su” sueño compartido”, aseguro un funcionario del Ministerio del interior a Total News.