También aseguró que “este Gobierno no puede ser calificado de derecha”. “Nuestra aspiración”, explicó, “es que Macri gobierne cuatro años más cuatro años más”.
— Me gustaría que hablemos acerca del rol de la UCR en el gobierno de Cambiemos. ¿Cómo lo estás viviendo vos en particular?
— Lo estoy viviendo muy bien, el radicalismo se manifestó con todas sus autoridades desde el nuevo presidente del partido, José Corral, intendente de Santa Fe y una joven generación al frente de la UCR, los presidentes de los bloques, los gobernadores, el radicalismo está muy comprometido con el cambio en la Argentina. Hicimos una apuesta muy fuerte para que la Argentina entendiera que había que unir con una visión distinta, para reemplazar una mirada agotada que expresaba el kirchnerismo, por eso ampliamos la base de la alianza opositora. Nos fue bien electoralmente y estamos muy comprometidos acompañando la gestión del presidente Macri.
— Fuiste del grupo que acompañó a Ernesto Sanz en la convención de Gualeguaychú. Cuando cambieron las autoridades de la UCR, Sanz dijo “les dejo un radicalismo en marcha”, y la verdad que lo dejó mucho mejor que lo que lo encontró.
— Sin duda, Sanz fue un actor principal de lo que está pasando en la Argentina, fue determinando para que pudiera armarse este espacio, generando un espacio de confianza en Cambiemos, junto a Elisa Carrió y la Coalición Cívica. Se vienen momentos complicados, la situación es difícil, el kirchnerismo ha dejado problemas en todos lados, un Estado desfinanciado. El peronismo está actuando bien, pero el kirchnerismo está con esta apelación a la resistencia, que es hipócrita y antipatriótica. Dejaron un desastre y no nos dejan ni el tiempo ni la tranquilidad para arreglar los desastres que dejaron. Axel Kicillof habla de políticas criminales una semana después de que le regalara 40 mil millones de pesos a los bancos en una operación a los bancos inexplicables, y no hace una autocrítica a la inflación que dejaron, al cepo que dejaron, cosas de las que no hablaban y ahora hablan. El radicalismo está como soporte en todos los ámbitos de representación parlamentaria e institucional.
— Es muy interesante lo que está haciendo con el radicalismo. ¿Ahora qué pasa con el kirchnerismo que no se ha se hace cargo con lo que ha dejado y parece seguir echando leña al fuego? Es impactante, hasta como análisis histórico.
— Es notable, no se veían venir la derrota, y no se acomodan. Mi aspiración es que el peronismo pueda superar al kirchnerismo. El Gobierno tiene una actitud amplia, incluso con los gobernadores peronistas. Argentina dejó de generar crecimiento, confianza en los actores productivos, y este país requiere el aporte de todos.
— Hay un debate actualmente acerca de si debe ser expuesto o no a la sociedad el estado en el que quedó el país después de doce años de kirchnerismo. ¿Vos qué pensás?
— Que debe ser claramente expuesto. Creo que ocultarle al pueblo lo que es a todas luces evidente es una incorrección. Debemos apelar a la capacidad de análisis del pueblo argentino. Dejaron un estado con déficit de casi 7 puntos del producto, dejaron rojos en muchas provincias donde no se podían pagar los sueldos y aguinaldos, hubo que generar acuerdos financieros para transferir recursos a Buenos Aires, a Mendoza, entre otras, hay dejado una inflación muy alta, han generado anticipos de precios importantes que se está trabajando para poder derrotar la inflación que empobreció a los argentinos, y somos un país más pobre que el que había cuando Cristina Kirchner asumió. Ella asumió con superávit fiscal, superávit comercial, crecimiento del salario real, baja tasa de desempleo y baja tasa de inflación y no subsidiada el consumo de recursos escasos con precios baratos, una verdadera aberración económica. Todo eso lo creó el peor ministro de Economía de la historia, Axel Kicillof, porque hubo ministros que no pudieron resolver problemas en momentos determinados, pero ministros que tomaran un país con la economía estabilizada y lo hayan llevado a situaciones como el cepo, la más alta inflación del mundo después de Venezuela, no pasó jamás. Por eso es algo que debe ser expuesto al pueblo y que haya conciencia del desastre que debe ser reparado.
— La UCR es miembro de la socialdemocracia internacional, ¿te preguntan si Macri es de derecha, es conservador, porque es alguien que fue muy estigmatizado?
— La verdad que el radicalismo vino explicando en todos los ámbitos de los cuales forma parte, por supuesto, aunque ya el mundo lo sabe. Actualmente el vicecanciller es un hombre de carrera diplomática, pero de una cercanía con el radicalismo de toda la vida. Este gobierno no puede ser considerado de derecha, tal vez este Gobierno no me expresa totalmente en mi perfil progresista, pero no es un gobierno de derecha, ni conservador, sino contemporáneo, mira las estructuras productivas desde una perspectiva moderna, busca reinsertar a la Argentina al mundo, a nuestra región, con Europa, con Estados Unidos, revisar las relaciones con Rusia y China, que respeten los intereses de cada uno.
— ¿Cómo llega el radicalismo a esta instancia después de doce años de kirchnerismo y cómo se puede imaginar el futuro?
— Primero, estamos muy conformes con los ministros, Buryaille en Agricultura, Julio Martínez en Defensa, Aguad en Comunicaciones, son gente que expresa muy bien al radicalismo e integra muy bien al radicalismo. Pero el perfil del radicalismo se expresa muy bien en las gobernaciones de Mendoza y Jujuy. Cornejo expresa un liderazgo interesante, una provincia grande, compleja, con grandes actividades productivas, donde el radicalismo no ganó la elección de casualidad, ya que tiene buenos cuadros, con buenos equipos de gobierno. En Jujuy es igual, no se le ganó a Milagro Salas y Fellner de casualidad, porque hubo un trabajo de Morales y el radicalismo de la resistencia, que luchó frente a actitudes violentas, arcaicas. Hay un pueblo que lo respaldó. Hay una consolidación del radicalismo que fortalece el espacio de Cambiemos. Nosotros aspiramos a que Cambiemos esté cuatro años y cuatro años más, que se consolide una forma distinta de mirar y trabajar la Argentina, de apelar a sus sectores productivos. El fenómeno que vimos de Cresta Roja es la síntesis de lo nefasto que en términos productivos representa el populismo. Cómo puede ser que una actividad rentable termine de este modo, con tanto manejo irresponsable empresario y del anterior gobierno.
fuente infobae