Tras el cambio en su discurso, que se volvió amigable con algunas políticas del Gobierno y provocó un cimbronazo al interior del PRO, Mauricio Macri relanzó hoy su campaña hablando por primera vez, sin tapujos y en primera persona, de su secuestro. “Algo en mi interior cambió para siempre”, afirma el candidato presidencial deCambiemos, en su sitio web, que ahora luce renovado bajo el título de“El Gran desafío”.
“Cuando fui a abrir la puerta de mi casa, uno de los tipos me agarró por atrás mientras otro me golpeó en la cara con el puño. Me empujaron hacia una camioneta blanca que estaba estacionada con el motor en marcha y alguien al volante. El que me tenía agarrado me dijo ’callate y bajá la cabeza’. Al rato estaba metido en un ataúd en la parte de atrás de una Volkswagen. Me ataron las manos y los pies con alambre y me pusieron una capucha negra”, detalla enmauriciomacri.com.ar.
Y sigue: “No sabía qué pasaba ni a dónde me llevaban. Con el traqueteo del camino me golpeaba contra los costados de la caja de madera. Escuchaba las voces de los dos tipos que iban sentados sobre la tapa del ataúd. Era como si estuvieran en una habitación contigua hablando con la puerta cerrada, los oía, pero no entendía qué decían. Me empezó a faltar el aire. No podía moverme y casi ni respirar. Tenía miedo. Así empezó mi secuestro“, relata Macri en un extenso texto, cargado de intimismo.
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El jefe de Gobierno porteño marca que ese traumático episodio lo cambió para siempre. “No lo supe en ese momento, pero aquel sábado 24 de agosto de 1991, a la 1.15 de la madrugada, en la profunda oscuridad de ese cajón de muertos, algo en mi interior cambió para siempre“, dice sobre los 14 días que estuvo secuestrado en el sótano de una casa de San Cristobal. Su dirección: Garay 2882. “Hace poco, cuando inauguramos el Metrobus, del sur pasé por la puerta y no pude dejar de mirarla”, desliza.
Macri escribió cuatro textos, todos cargados de anécdotas personales, mostrando un costado íntimo en la recta final antes de las PASO.
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“Cuando abrieron el ataúd y respiré profundo todo el aire que pude (nunca antes o después respiré con tanta desesperación) ya no estaba más seguro de nada, ni siquiera de si iba a seguir vivo ese día”, continúa contando acerca del calvario que le tocó vivir. Marca que le bajaban comida por un agujero, que sentía que cada minuto podía ser el último, y que le decían: “A ver, ponete debajo del agujero que te vamos a pegar un tiro”.
En un texto cargado de tensión, Macri explica que tras su liberación empezó a vivir la vida de otra manera. “Me sentía como aquellos que se sobreponen a una enfermedad terminal o se salvan en un accidente. Todo me parecía nuevo y frágil. No entendía quién era ni de qué se trataba todo”. Y va más allá: “Con el tiempo llegué a estar convencido de que la libertad que recuperé después de mi secuestro fue mucho mayor que la que tenía antes. Sin saber cómo, en ese extraño intercambio recibí más de lo que me sacaron por haber sido secuestrado“.
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“Quedé más libre que nunca para hacer cualquier cosa, hasta para pensar por primera vez que podría crear mi propio destino”, concluye en el primero de los cuatro momentos que agrupa bajo “El Gran Desafío”, una metáfora a la que apela para hablar de las próximas elecciones presidenciales.
En los otros tres relatos personales habla de episodios más felices: Boca Juniors, su ingreso a la política, y sus hijos. “La realidad es vulnerable” es el apartado en el que habla del club de sus amores, que supo presidir y con el que ganó cada torneo que se propuso. “Boca me enseñó que nada es imposible”, recuerda.

“En lo más íntimo de mí, Boca hizo algo mucho más importante que darme triunfos, me educó para la vida con enseñanzas que aún hoy guían todos mis actos. No sé muy bien cómo explicarlo, pero aprendí que la realidad no es algo estático que no podemos modificar, ni un destino que nos viene del pasado como una herencia o una maldición”, describe.
En ese sentido, habla de la importancia del equipo sobre las individualidades: “Lo segundo que aprendí es tan importante como lo anterior: la clave de todo logro no está en el talento de brillantes individuos aislados, sino en los equipos“.
“¿De quién fue el éxito que Boca tuvo en esa época? ¿de Bianchi? ¿de Palermo? ¿de Riquelme? ¿del “Mellizo” Barros Schelotto? ¿O fue el éxito de la suma de esas personas talentosas concentradas en un mismo objetivo?”, se pregunta y luego él mismo responde: “Yo fui una parte más de ese equipo, mi rol -esto también lo aprendí- fue crear las condiciones para que esos talentos se desplegaran con todas sus posibilidades“.
En su manifiesto Macri habla de por qué quiere ser presidente.”Quiero ser presidente porque estoy convencido de que puedo ayudar a que todos los argentinos tengan una vida más feliz”.
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