El precandidato a gobernador bonaerense Julián Domínguez y su compañero de fórmula, Fernando Espinoza, volvieron a emplear la vieja tradición de las “caravanas” peronistas con una recorrida por el corazón de La Matanza. Entre mates, torta frita y chacareras, la actividad les sirvió para mostrarse por segunda vez en 48 horas con el elegido del Frente para la Victoria para disputar la presidencia, Daniel Scioli, casi al mismo tiempo que el jefe de Gabinete Aníbal Fernández los acusaba por radio de “colarse” en los actos del gobernador bonaerense.
El recorrido se inició a las 11 en el barrio Dorrego, en la localidad de González Catán. Domínguez, Espinoza y la precandidata a intendente de La Matanza, Verónica Magario, hicieron una breve visita a una Vírgen de Luján apostada en una esquina y a un centro barrial, donde el diputado se animó a unos pasos de chamamé.
Scioli se limitó a acompañar a la fórmula en el tramo final. Llegó a las 13, acompañado por su vice, Gabriel Mariotto, procedente de Mar del Plata. Tras completar el recorrido y hablar con los medios, se retiró, una hora más tarde, sin dirigir un discurso a la multitud que se había reunido. El binomio Domínguez-Espinoza y Magario permanecieron en el lugar cerca de media hora más, e improvisaron alocuciones en laos que no faltaron dardos contra sus contrincantes, disfrazados de jactancia: “Somos una fórmula peronista, compuesta por un hombre del interior de la provincia y otro del conurbano, que no esconde a sus candidatos”, dijo Domínguez.
Prensa Julian Dominguez
La presencia de Scioli pudo haber sido o no una muestra de apoyo para la fórmula, pero la ocasión tiene su reverso: el local Espinoza y quien con de acuerdo a las encuestas será su sucesora ofrendaron a Scioli y Domínguez una demostración del poderío de un distrito que, en 2011, aportó el 10% de los votos que obtuvo Cristina Kirchner en la provincia de Buenos Aires; un electorado que en esta oportunidad necesitarán uno para polarizar la elección presidencial, y el otro para imponerse en las PASO.
Llamados por sus nombres de pila por la gente que se agolpaba sobre el vehículo que los trasladaba, “Fernando” y “Verónica” estaban exhultantes: saludaban a los punteros -y decidían cuál podía subir a la camioneta por unas cuadras-, se sacaban fotos con niños, tomaban todos los mates que le arcercaban y comían todas las torta fritas que les ofrecían; también, recibían papeles con pedidos, que derivaban a sus colaboradores.
La caravana tuvo lugar en un barrio que, de tradición peronista, fue beneficiado por obras que cambiaron su fisonomía en los últimos años. Agua potable, cloacas y asfalto son allí una novedad de la última década. Por eso los dirigentes confían que el distrito será una de las claves para el triunfo.
Prensa Julian Dominguez
La fórmula desacredita los números dados por Fernández -“31 a 8”, afirma el jefe de Gabinete- sostiene que hoy aventajan a Fernández-Sabbatella por cinco puntos en los sondeos, y vaticinan que en agosto rondarán el 27% de los votos, contra cerca del 15% que sacaría la otra boleta del FpV.
“Tenemos el 90% de los intendentes con nosotros, a los sindicatos, a las universidades… Eso en una interna peronista cuenta”, especulaba uno de los candidatos, que si bien reconocía el riesgo de que la boleta de María Eugenia Vidal y Daniel Salvador resulte la más votada de la primaria, sentencia que “es claro” que quien se imponga en la primaria del oficialismo será el próximo gobernador de Buenos Aires.
A lo largo de las tres horas por las que se prolongó el recorrido, a los precandidatos los acompañaron numerosos dirigentes, entre ellos Camilo Vaca Narvaja -yerno de la presidente, de estrecha relación con Domínguez-, los diputados Carlos Kunkel y Luis Cigogna,el empresario Alberto Samid y figuras como el corredor Marcos Di Palma y el panelista de 678 Dante Palma.
Debajo de la camioneta, la nutrida concurrencia de vecinos se mezclaba con militantes de la JP, Miles -la agrupación de Luis D’Elía-, el Movimiento de Unidad Popular, Oktubres, Felipe Vallese, Eva Duarte y unos enfervorizados trabajadores del Mercado Central -algo habitual en estos casos- que protagonizaron una breve rencilla con la JP por la proximidad al vehículo, que se solucionó rápidamente. “Estamos todos para lo mismo”, acordaron.
fuente infobae