Según relató tanto el propio ministro como el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández,Cristina Kirchner le pidió que siguiera hasta diciembre en el cargo, y así lo dejó asentado él mismo en la carta en la que le anunció que no sería candidato. “Tal como me pediste, te acompañaré hasta el final de la gestión, hasta el 10 de diciembre, para seguir transformando”, escribió y elogió a la Presidenta, en medio de una fuerte tensión entre ambos. “Te respeto como militante, te admiro como Presidenta y te quiero como persona”, abundó.
Pero la relación quedó herida y se hizo evidente con el brusco cambio de estrategia que decidió la Casa Rosada, al habilitar una primaria bonaerense sin intervención oficial y salir a aclarar que Cristina no había impedido a nadie presentarse como candidato.
En medio de un clima áspero, Randazzo se recluyó con su equipo en su despacho, recibió a dirigentes que habían apoyado su candidatura presidencial y frenó cualquier tipo de acto público.
Está claro que su decisión le costará caro. Ayer, el presidente de Aerolíneas Argentinas y postulante para la jefatura de gobierno porteño, Mariano Recalde, reprochó su decisión. “Hubiera sido mejor para el proyecto que Randazzo se presentara como gobernador. Respeto su decisión, pero no la comparto”, consideró, en línea con la postura generalizada del oficialismo que entiende que su negativa fue un desafío a la autoridad presidencial.
La mayor pelea fue con Eduardo “Wado” De Pedro, uno de los mayores impulsores dentro del Gobierno de la idea de embanderarse detrás de Daniel Scioli. Por ahora, la única actividad prevista del ministro es acompañar mañana a Cristina a Rosario, para el acto por el Día de la Bandera. No participará de la campaña ni influirá en las listas. Su futuro político está liquidado. Sabe, y así se lo comentó a sus íntimos durante un largo almuerzo con empanadas, que quedará corrido de la gestión oficial y que políticamente su momento terminó..
fuente lanacion