Una coreografía estrafalaria de intereses cruzados que tienen al pueblo de mero espectador.
Resulta cuanto menos inusual, comenzar el análisis de la semana política con expresas referencias al deporte y el espectáculo. Es que en ello pueden apreciarse las alternativas que esperan a los argentinos en materia electiva, en el aún largo camino a octubre, cuando se defina el próximo turno presidencial.
Ciertamente, las elecciones generales de Salta, pasaron a un plano de consideración menguado por los efectos de la batalla de la “Bombonera”, cuyos coletazos aún siguen sacudiendo a propios y ajenos del universo futbolístico. En la provincia norteña comienza a definirse el mapa electoral, con Juan Manuel Urtubey como el candidato mejor posicionado, ante Juan Carlos Romero, quien mantiene su impugnación sobre las Paso, alegando fraude en el voto electrónico, donde pese a las explicaciones técnicas de los responsables del “software” y las costosas solicitadas de la justicia electoral, persisten las dudas sobre el sistema, que tendrá su estreno porteño en la próxima elección general .
Justamente en el corazón de la ciudad de Buenos Aires, se produjo el incidente más grave que opacó los restantes hechos políticos que se suman en la cabalgata electoral. La noche del jueves 14, cita del epílogo de la serie de “superclásicos” entre Boca y River en la “Bombonera” xeneize, un brutal ataque a los jugadores del equipo visitante impidió la continuidad del partido y motiva una serie de reflexiones sobre el accionar de los operativos de seguridad y la creciente violencia que se percibe en todos los ámbitos.
El secretario de Seguridad de la Nación, y precandidato a gobernador bonaerense por el kirchnerismo, Sergio Berni, tuvo un renovado protagonismo en la cuestión. Primero, remarcó la imposibilidad de ingresar al estadio de los líderes de la “barrabrava”, Rafael Di Zeo y Mauro Martín, que habían sido eximidos por la justicia y recibieron la autorización del club de la ribera para hacerlo, en una tácita provocación al conflicto. Las presiones sobre la dirigencia boquense continuaron hasta la víspera del partido, donde finalmente un grupo de delincuentes logró arrojar una bomba “tumbera” a los jugadores de River, que fueron seriamente afectados por la mezcla que contenía gas pimienta y otros elementos abrasivos. Luego, no contentos con ello, hicieron exhibición de un “drone” para estigmatizar el descenso de 2011 del clásico adversario. Todo ello, con la presencia de 1.300 efectivos en la cancha, y un fuerte despliegue policial en el entorno. A pesar de ello, Berni consideró el operativo exitoso.
Quizá las razones de tal apreciación habría que buscarlas en la política interna boquense. Su actual presidente Daniel Angelici, es uno de los dirigentes de mayor cercanía en el PRO, al jefe de gobierno y precandidato presidencial, Mauricio Macri , su operador principal en el ámbito de las entidades que agrupan a abogados en la ciudad de Buenos Aires, y centro de numerosos cuestionamientos por otros integrantes de la comisión directiva alineados con el kirchnerismo.
Las teorías conspirativas al respecto estuvieron a la orden del día, pero lo cierto es que un incidente de esta magnitud, en la “casa” del principal adversario al gobierno, en el día previo al relanzamiento del desdibujado candidato a sucederlo por el oficialismo, Mariano Recalde, es cuanto menos sugestivo.
Por otra parte, son conocidos los vínculos de los matones a sueldo de las “barrasbravas” con todos los gobiernos, pero especialmente se han acentuado en esta etapa, donde fueron parte de estructuras oficialistas y viajaron a mundiales con pasajes financiados de Aerolíneas Argentinas, además de otros “servicios”. En este sentido, es oportuno recordar que Di Zeo tiene pendiente una causa vinculada a espionaje durante la gestión Miguel Doy, ex legislador y funcionario en la primera época del kirchnerismo, fallecido trágicamente, quien era monitoreado por su mujer y secretaria, Mónica Amoroso, una agente de inteligencia de la Policía Federal, vinculada sentimentalmente a “el Rafa”.
Los vínculos políticos de “barras” y funcionarios, entre ellos Aníbal Fernández, jefe de gabinete y precandidato a gobernador de Buenos Aires al igual que Berni, parecen confluír en esa noche de terror vivida ante un estadio colmado de aficionados que observaron asombrados los inusuales acontecimientos que pusieron al país nuevamente en las primeras planas de los medios de comunicación del mundo, con una grave connotación negativa.
Mientras tanto, el pedido de la presidente Cristina Fernández de Kirchner, de reducción de candidatos, fue rápidamente interpretada por su mas fieles amanuenses, y deja el campo expedito para una primaria presidencial entre Daniel Scioli y Florencio Randazzo, obstinado detractor del gobernador bonaerense, tras no poder demostrar sus dotes de bailarín en el programa televisivo de Marcelo Tinelli. En la provincia, además de los citados, sigue en pié Julián Domínguez, junto a Santiago Montoya, y los intendentes Fernando Espinoza (La Matanza) y Martín Insaurralde (Lomas de Zamora).
Por su parte la oposición mantiene una sorda disputa vinculada a los roles que se adjudican para un hipotético futuro gobierno, y se adiverte una creciente dispersión en torno a uno de los aspirantes, Sergio Massa, que sigue sin remontar en las encuestas, y con varios de sus principales aliados en fuga. Las voces de Elísa Carrió y Ernesto Sanz fueron las que sonaron mas fuertes en la defensa del ministro de la Corte, Carlos Fayt, quien sigue en la mira del Gobierno y afronta un pedido de examen por la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados.
Se ingresa en un tiempo de definiciones, que tienen nuevos protagonistas. El gremialismo, unificado por el reclamo de paritarias sin ingerencias oficiales, hará otra huelga general en junio. El caso de la muerte del Fiscal Alberto Nisman sigue sin resolverse tras cuatro meses, y los jueces adictos hacen fe del pacto con el gobierno, sobreseyendo a Amado Boudou, Héctor Timerman y otros funcionarios involucrados en delitos diversos.
Todos parecen seguir bailando al ritmo de un gobierno que hace de lo grotesco y tragicómico, una subcultura “nac & pop” que busca consagrarse en el faraónico centro cultural que lleva el nombre de su fallecido numen, mientras el ajuste salarial, tarifario e inflacionario sigue en marcha, con destino incierto pero sin duda contrario a los intereses del pueblo, mero espectador de esta coreografía estrafalaria. de intereses cruzados.
fuente caraycecaonline.com.ar