Fue breve. Sirvió para que los flamantes socios se vieran las caras por primera vez desde el veredicto de Gualeguaychú y empezaran a trabajar en la mentada agenda común. Pero sobre todo sirvió para que acordaran poner paños fríos a la disputa sobre la distribución de roles en un eventual gobierno de coalición que se coló demasiado pronto en la escena pública y provocó el primer cortocircuito.
El ministro de Gobierno porteño, Emilio Monzó; el presidente de Pro, Humberto Schiavoni, y el senador Diego Santilli, en nombre de Mauricio Macri, por un lado, y Federico Storani, Facundo Suárez Lastra y Walter Ceballos, en representación de Ernesto Sanz, por el otro, se reunieron ayer durante poco más de una hora en las oficinas del ministerio que comanda Monzó en pleno centro porteño.
“Acordamos bajar el nivel de exposición del tema. No es algo que debamos discutir ahora. El debate va a llegar recién al final del recorrido”, relató a LA NACION uno de los radicales presentes.
De uno y otro lado coincidieron en que el espíritu de la reunión fue unificar discurso y, sobre todo, aquietar las aguas, aunque la discusión de fondo quedó sin resolver.
De hecho, radicales y macristas afirmaban ayer que la distribución de ministerios y otros cargos en un eventual gobierno de Pro “nunca estuvo en la agenda” de la negociación previa a Gualeguaychú. Declaraciones de dirigentes de la UCR, con Ernesto Sanz a la cabeza, desmienten esa supuesta coincidencia.
Los representantes de Pro explicaron a sus socios que la intención de Macri no fue excluir a la UCR de la discusión de un programa de gobierno común y ratificaron que la idea de su jefe “sigue siendo la de convocar a los mejores”.
La explicación conformó a los radicales que, sin embargo, se ocuparon de ratificar su posición original. “Claro que el que gana gobierna, pero no va a poder gobernar solo. Nosotros no hablamos de cogobierno, sino de convergencia y coalición. Nuestra idea de ir hacia un gobierno de coalición está intacta”, reafirmó a LA NACION uno de ellos.
También hubo coincidencia en que el tema irrumpió en la agenda pública por una “operación” que atribuyeron al kirchnerismo y, en ningún caso, por responsabilidad de los protagonistas del acuerdo. “Lo único que le queda al Gobierno es dividir y meter miedo. Nosotros tenemos que unir y generar confianza”, advirtió Ceballos. “No podemos hacerles el juego pisando las cáscaras de banana que nos ponen en el camino. Tenemos que estar en la misma trinchera.”
Pasado el capítulo más ríspido, que se llevó buena parte de la reunión, los enviados de Macri y Sanz empezaron a delinear el trabajo en común. Lo primero fue esbozar una hoja de ruta con los temas por abordar y su orden de prioridad.
Decidieron empezar a poner en común información sobre el panorama electoral en cada una de las provincias y hacer circular borradores con propuestas para avanzar hacia una plataforma común.
“Serán ideas para sostener la iniciativa del que gane”, deslizaron del lado radical en otro intento por sepultar la polémica.
Por otra parte, debatieron cuándo mostrar a Macri y Sanz por primera vez juntos después de la convención radical. Podrían coincidir en una visita a Chaco, donde la intendenta de Resistencia, la radical Aída Ayala, competirá por la gobernación con el apoyo de Pro. “No puede pasar de los próximos 15 días”, calculaban.
Más allá de esa primera foto de campaña posconvención, macristas y radicales ya están pensando en un acto para presentar el acuerdo en sociedad. Participarían Macri, Sanz y Elisa Carrió, además de los principales referentes de cada fuerza, y podrían presentar un primer documento con “coincidencias”.
Lejos del ánimo conciliador de la reunión, el debate siguió ayer entre los derrotados de Gualeguaychú. “El radicalismo no debería formar parte de un gobierno de Macri. Comparto lo que dice Macri: que cubra sus ministerios, que ponga a sus funcionarios y que gobierne”, lanzó Gerardo Morales. Coincidió el diputado cobista Héctor “Cachi” Gutiérrez: “Es correcto que el que gana se hace cargo del gobierno, como está claro que nosotros como partido no deberíamos integrar un Ejecutivo con ideas tan disímiles”.
UN DEBATE RÍSPIDO E INOPORTUNO
Coalición y cogobierno
Las definiciones de Macri sobre su resistencia a ceder espacio a la UCR en un eventual gobierno de Pro encendieron alarmas en el radicalismo
Primera reunión
El tema se llevó buena parte de la primera reunión entre los máximos colaboradores de Macri y Sanz
Acuerdo
Hubo coincidencia en que hay que dejar de hablar del tema en público
Con la colaboración de Jaime Rosemberg
fuente lanacion