El letrado dijo que es increíble que un Presidente de la Nación se ocupe de leer los tuits de Lagomarsino. Esta frase está vinculada a los dichos de Cristina Kirchner en cadena nacional, quien calificó al colaborador de Nisman como un férreo opositor al Gobierno por los mensajes que surgían en las redes sociales.
Rusconi también cuestionó los dichos del ex interventor de la PSA, Marcelo Saín, quien declaró públicamente que Lagomarsino se había presentado como agente de inteligencia en 2005, versión que fue negada por el asesor legal. Notablemente enojado, el abogado pidió que Saín se presente a declarar bajo juramento. “Él está obligado a ofrecer este testimonio y a mí me va a interesar mucho escucharlo; me llama la atención que aparezca ahora, después de que la Presidente instalara esta hipótesis”, reflexionó.
El abogado también negó las versiones que vinculaban a Lagomarsino con el ex agente de inteligencia Antonio “Jaime” Stiuso. Descartó además una supuesta entrevista donde el joven había declarado que el fiscal estaba asustado por un llamado del ex integrante de la Side.
Algunos funcionarios nacionales habían puesto también en tela de juicio el valor del contrato del empleado de la UFI-AMIA. El profesional reveló que los ingresos mensuales de Lagomarsino ascendían “en mano” a 32.000 pesos, cifra que no se encuentra entre las más altas del escalafón judicial. Recordó también que es la procuradora Alejandra Gils Carbó la que todos los meses autorizaba ése gasto en las partidas presupuestarias. “¿Cuánto debería ganar Lagomarsino para dejar de ser sospechoso?”, ironizó Rusconi.
Los encuentros con Nisman
Rusconi calificó a Lagomarsino como un “muchacho joven que no puede creer lo que le está pasando”. De acuerdo a su versión de los hechos, el fiscal Nisman llamó al empleado informático el sábado a la tarde. Lagomarsino estaba acostumbrado a que el funcionario judicial de la causa AMIA lo llamara en cualquier momento del día para resolver cuestiones vinculadas a sus computadoras.
Lagomarsino recibió el llamado cerca de las 16 y acudió inmediatamente a la torre Parque del complejo Le Parc de Puerto Madero, donde vivía Nisman. Conocía el lugar porque ya había estado allí en ocasiones anteriores. Esta vez el fiscal no le hizo consultas vinculadas a la informática, sino que recibió un sorpresivo pedido.
“Subió como siempre por la puerta de servicio. Comenzaron a hablar y ahí sorpresivamente el fiscal le preguntó si tenía un arma. Él se sorprende mucho. ‘¿Qué me estás preguntando?’, le respondió Lagomarsino”, relató su abogado.
Y continuó: “Él le contó que tenía un arma vieja, que no estaba mantenida. Nisman le insistió y le dijo que tenía miedo por la seguridad de sus hijas y mencionó a algún fanático que podría intentar hacerles daño. Lagomarsino le pidió tiempo para pensar dónde podría estar el revólver”.
El colaborador de Nisman se retiró del departamento y repensó la decisión. Finalmente llegó a su casa, tomó el arma -cuyo cuerpo, cargador y balas estaban separados-, la guardó en un bolso y volvió al departamento del fiscal. En un segundo encuentro, Lagomarsino dice que coincidió en el ascensor con un custodio al que el fiscal le entregó un sobre papel madera.
En este segundo encuentro a Lagomarsino le llamó la atención que el fiscal lo invitara a retirarse del edificio por el ascensor principal, algo que no era habitual. Allí el joven se encontró con otras cinco personas que descendían algunas a la Planta Baja y otras a las cocheras.
La fiscal Fein en un allanamiento al complejo Le Parc
Télam
Rusconi negó terminantemente las versiones que indican que Lagomarsino se retiró el domingo del complejo de edificios. Es más, adelantó que solicitará las cámaras de la autopista Illia para cotejar la coartada. Por allí se cree que circuló el joven con su camioneta cuando se retiró del edificio de Puerto Madero.
En su relato, Lagomarsino dice que no vio nada raro en la actitud del fiscal. Sólo mencionó que a Nisman se le humedecieron los ojos cuando habló de sus hijas. En otras ocasiones, cuando el fiscal estaba alterado o preocupado, su malhumor era evidente, dijo el colaborador.
Pese a que forma parte del secreto profesional, Rusconi reveló que el contacto con Lagomarsino surgió a partir de una amistad en común. Es más, aseguró que probablemente su estudio no vaya a cobrar los honorarios correspondientes a este tipo de casos, pero fue tal la conmoción que le generó la investigación que no dudó un segundo en asumir la defensa.
fuente infobae