La muerte de fiscal Aberto Nisman siembra sospecha en esta ciudad y pone sobre el tapete el clima institucional en nuestro país y la posibilidad real de la Justicia como poder independiente. Las primeras reacciones apuntan a pedir tanto una investigación exhaustiva de la muerte como la protección y avance de la acusación al gobierno que llevaba adelante cuando apareció muerto.
“Bajo estas misteriosas circunstancias, urjo que una entidad independiente transparente y neutral haga una investigación exhaustiva de la realidad rodeando esta muerte”, pidió la legisladora republicana Ileana Ros Lehtinen, quien tuvo estrecho contacto con el fiscal.
La legisladora por Florida recordó obstáculos que, desde el gobierno argentino, se pusieron en contra de su pesquisa e incluso el permiso que se le negó para viajar al exterior y exponer su tesis.
“La presidenta Kirchner negó que Alberto viajara a los Estados Unidos a testificar frente al Congreso”, recordó la legisladora.
Las primeras reacciones van en la misma dirección: un clamor para que se determine claramente lo ocurrido. “Necesitamos saber exactamente qué pasó”, dijo a LA NACION el poderoso Comité Judío Internacional, con sede en esta ciudad.
Pocas veces la muerte de un fiscal tuvo tanto impacto internacional. El súbito deceso de Alberto Nisman ha provocado un tembladeral en medios políticos y diplomáticos de esta ciudad. Una sensación coincidente de azoramiento y horror en la que va el juego la imagen y el prestigio institucional del país.
“Una muerte más que sospechosa que era difícil imaginar en la Argentina de hoy”, se escucha.
Hasta ahora, no hubo pronunciamiento oficial del gobierno norteamericano que, tradicionalmente, tuvo una actitud de desconfianza hacia el acercamiento del gobierno al de Irán , lazo que investigaba Nisman en el momento de su muerte..
fuente lanacion