En la primera vuelta brasileña, el domingo pasado, tuvo un impacto decisivo.
Es cierto que el socialdemócrata Aécio Neves venía mejorando su performance, mientras la ambientalista Marina Silva se deterioraba. Pero las encuestas demostraron que Neves superó a Silva y ocupó el segundo puesto después de la última competencia televisiva, 48 horas antes de ir a las urnas. En Buenos Aires se acaba de crear una organización, Argentina Debate, para desafiar a los candidatos a adoptar esa práctica.
La otra enseñanza de Brasil tiene que ver con el control de la elección. Allí corre por cuenta de la justicia, sin intervención alguna del poder político. En nuestro país, en cambio, el Ministerio del Interior sigue teniendo una injerencia muy arcaica. A tal punto que el año próximo puede ocurrir la aberración de que los resultados sean leídos, desde el Correo, por Florencio Randazzo, que es uno de los candidatos.
fuente lanacion