En este sentido, el consejero afirmó que “en los últimos 80 años ningún país, salvo la Italia de Mussolini o el Paraguay de Stroessner, han modificado la totalidad de sus sistemas legales, porque ni es necesario ni es racional”, y agregó que “cambiar todo implica tirar a la basura 150 años de experiencia, de doctrina y de jurisprudencia y además, cambiar aspectos decisivos de la vida argentina, tanto familiares como patrimoniales”.
Según Fargosi, “si se quieren modernizar algunos aspectos, lo que siempre hacen los países adultos es cambiar esos temas de detalle y dejar vigente al resto de las leyes, que es la manera de conservar lo bueno y cambiar lo antiguo”.
“La Presidente quiere dominar los próximos 200 años de la Argentina, en una especie de fantasía napoleónica inconcebible porque ni es necesario, ni ella es Napoleón, ni estamos en 1804”, sostuvo el representante de los abogados porteños, mientras continuó señalando que “para peor, al cambiar todo se demorarán muchos más los ya lentísimos procesos judiciales, porque jueces y abogados deberán re-estudiar cuestiones que les llevó años conocer”.
Finalmente, Fargosi exhortó a que los diputados no se dejen distraer por actos masivos ni por invocaciones a pseudo-modernizaciones. “Los cambios de este proyecto a nuestro sistema legal son muchísimo peores a los otros atropellos cristinistas, como la ley de desabastecimiento. El nuevo código sería otro golpe para nuestro país, que solo podrá recuperarse si se lo deroga de inmediato con el nuevo Gobierno”, concluyó.