Sin nombrar en ningún momento la persona a la que iba dirigido, en su discurso por el Día de la Bandera la presidenta Cristina Fernández de Kirchner envió un cuidado mensaje al juez Thomas Griesa: Argentina quiere arreglar con el 100% de los acreedores y el acuerdo tiene que hacerse contemplando la Constitución y las leyes de Argentina.
“Nosotros queremos cumplir con el 100% de los acreedores. Queremos cumplir con el 92,4% que aceptó los canjes de 2005 y de 2010, y también queremos cumplir con los que no ingresaron. Sólo pedimos que nos generen condiciones de negociación justas, de acuerdo con la Constitución de Argentina, con las leyes internacionales y con los contratos que también firmamos como país con ese 92,4% de nuestros acreedores.”
Tampoco la nombró pero su mención a esos acuerdos firmados “como país” era una clara alusión a la clausula RUFO, que impide al Gobierno ofrecer voluntariamente a los acreedores que no aceptaron las reestructuraciones anteriores. La alusión a esos acuerdos representa, una vez más, la nota de ambigüedad que hasta ahora ha caracterizado a todos los discursos oficiales: los fondos buitre sí o sí van a querer un mejor trato que los que entraron al canje.
“Queremos que se genern esas condiciones porque la Argentina, como siempre, va a estar dispuesta a dialogar. Pero también, deben saberlo, lo tenemos que hacer en el marco… Yo soy la presidente de la República Argentina. He jurado por la Constitución de la Nación Argentina para hacer cumplir sus leyes. Eso es lo que me obliga”.