El fiscal José María Campagnoli tendrá hoy su hora trascendental en la Justicia. Luego de ser suspendido en su cargo a pedido de la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, el fiscal que investigó los nexos del kirchnerismo con el empresario Lázaro Báez es sometido hoy a un juicio político.
Campagnoli llegó pasadas las 11 a la primera audiencia del Tribunal de Enjuiciamiento, en avenida de Mayo al 700, acompañado por su abogado Ricardo Gil Lavedra. Atravesaron una nutrida manifestación en su apoyo que reclamaban poder ingresar al recinto. Al lugar también asistieron legisladores de la oposición, como las diputadas macristas Patricia Bullrich y Laura Alonso.
En contacto con la prensa, Campagnoli cuestionó que se restringa el acceso a periodistas y a las cámaras de televisión para cubrir en vivo la audiencia. “Le quieren poner la capucha al verdugo para no mostrar la cara de quienes me van a juzgar”, denunció el fiscal.
Antes, en una entrevista radial, Campagnoli aseguró: “La audiencia de hoy va a ser como el juicio a un narco, pero yo soy un fiscal de la Nación”. Cuestionó que se haya prohibido “tomar registros sonoros o fílmicos” del juicio. Tras la presión de varios dirigentes, finalmente se permitió el ingreso periodistas a la audiencia, aunque no podrán grabar en vivo audio y video con cámaras, y tampoco podrán tener consigo sus celulares.
“Quiero que el público sepa lo que pasa puertas adentro y que no se resuelva entre gallos y medianoche mi suerte”, exigió Campagnoli al hablar en radio Mitre. Su caso estalló a fines del año pasado y en apenas 72 horas fue apartado de su cargo luego de que Gils Carbó hiciera lugar al planteo presentado por la defensa de las investigados por Campagnoli. “Me hicieron una persecución que se fue recrudeciendo. Es una clara señal para disciplinar a los fiscales”, agregó.
Campagnoli puso en la mira a Báez luego de que el programa Periodismo para Todos difundiera la entrevista con Federico Elaskar, donde había sostenido que lo habían obligado a desvincularse de su financiera, SGI, conocida como “la Rosadita”.
El fiscal entonces impulsó una investigación por extorsión contra Báez dentro de una investigación que ya tenía abierta contra Elaskar porque un viejo socio lo había denunciado por una supuesta administración fraudulenta de la financiera.
“Las excusas formales es que me excedí en mi función de investigación, supuestamente actué fuera de mi competencia y que el caso tuvo demasiada publicidad”, dijo Campagnoli en radio Rivadavia. “Si se comprobaba el testimonio de Elaskar, pedí que se investigaran las posibles bóvedas de los Kirchner”, agregó el fiscal, y remató: “Evidentemente, al poder no le gusta que se lo investigue, y llevar adelante la bandera de la justicia independiente es fácil decirlo, pero difícil llevarlo a la práctica”.
fuente lanacion