“Más que el documento, lo que importaba era la foto. Que Daniel Scioli , como presidente del partido, pudiera sentarse en Matheu con los gobernadores y que no hubiera nadie excluido de manera explícita – especialmente Sergio Massa – es el principal logro. Si se lo nombró más o menos a Perón y Evita o si fue el texto más largo o más corto, puede ser importante, pero es accesorio”.
El que habla es uno de los tantos operadores sigilosos que tuvo el encuentro de ayer en la sede del PJ, en el que el sello institucional del peronismo empezó otra vez a revivir, tras largos años de parálisis. En general, la vida del Partido Justicialista, cuando es gobierno, es inversamente proporcional a la fortaleza política de quien ejerce la primera magistratura. Y así quedó demostrado, ya que el documento elaborado -con algo de inspiración kirchnerista- por el gobernador Jorge Capitanich (Chaco) tuvo cambios sensibles en forma y fondo.
Un día después de ese encuentro, desde el peronismo hoy se escucharon voces que parecieron explicar y anticipar lo que viene, como si el 27 de octubre ya estuviera jugado, con una derrota que podrá tener más o menos explicaciones. Pero derrota al fin.
Esta mañana, la palabra la tuvo Jorge Landau , apoderado del PJ y de dilatada permanencia en los menesteres administrativos del partido de Evita y de Perón. “El 2015 empieza después del 27 de octubre”, respondió, al ser consultado sobre las peripecias que se observan en el peronismo para elucubrar al futuro candidato. Se mostró así más conocedor de la volatilidad que tiene el amor y el odio en el PJ, ante otros referentes más ultras, que pusieron un tono menos contemporizador.
El vicegobernador bonaerense, Gabriel Mariotto , si bien aclaró que Scioli todavía “no es candidato”, forzó una interpretación: “Sergio Massa no forma parte del peronismo; es una vertiente neoliberal”, arriesgó. Se trata de una definición que no dieron en el Consejo Nacional, el órgano ejecutivo del PJ, y que se emparenta con la descalificación que el senador Aníbal Fernández le regaló ayer a su audiencia, al hablar de la madre de todos los presentes y, sobre todo, de los ausentes.
Mariotto, Aníbal y también Carlos Kunkel -que sorprendió al sugerir que el kirchnerismo podría competir en las PASO de 2015 como línea interna- forman parte del sector más ortodoxo del kirchnerismo que, como quedó claro en la definición del documento, terminó en minoría frente a una mayoría más moderada y abierta a recibir a muchos de los potenciales victoriosos de octubre.
El oficialismo que encarnaron Néstor y Cristina Kirchner supo mantener a raya a los gobernadores, pero el principal desafío surgió en el conurbano bonaerense -bastión antiguo del poder K- y de un intendente que tuvo una inequívoca identificación con la gestión que se mantiene de manera ininterrumpida en el poder desde el 25 de mayo de 2003.
“Pese a lo que digan algunos, nosotros no vamos a excluir por ahora a nadie, porque no solo quedaría ‘mucho conurbano massista’ sin representación en el partido. Tampoco estaría Córdoba, Santa Cruz, San Luis y muchos otros que son peronistas, pero no kirchneristas”, finalizó el estratega, que muestra que en el PJ los duros K ya no marcan el paso.
fuente lanacion