Israel no transferirá este mes los impuestos recaudados para la ANP en represalia por el reconocimiento por la ONU de Palestina como Estado observador, en una nueva medida de castigo tras la aprobación el viernes de 3.000 nuevas viviendas en las colonias judías. “No pienso transferir el dinero este mes, lo utilizaré para pagar las deudas que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) ha contraído con la empresa de electricidad (de Israel)”, anunció el ministro de Finanzas, Yuval Steinitz, en la reunión semanal del Consejo de Ministros, informa la edición digital del diario Yediot Aharonot. El anuncio coincide con el regreso del presidente palestino, Mahmud Abbas, a la ciudad Ramala (Cisjordania), donde ha sido recibido por miles de ciudadanos.
Steinitz calificó la petición de los palestinos a la ONU de “provocación”, y señaló que con el respaldo internacional lo que lo palestinos buscan es “alcanzar un Estado sin tener que reconocer a Israel, sin (comprometerse) al desarme y sin mecanismos de seguridad” para los israelíes. En virtud de los Acuerdos de París de 1995, protocolo económico de los Acuerdos de Oslo, la Hacienda israelí recauda todos los meses las tasas de aduanas de productos que entran a la ANP y de empleados palestinos que trabajan en Israel.
Se trata de una suma que asciende a unos 460 millones de shekels (92 millones de euros) y que representa hasta el 50% del exiguo presupuesto del Gobierno del primer ministro palestino, Salam Fayad, que en el último año pasa por una grave crisis de liquidez. Según el ministro israelí, la recaudación del mes de noviembre, que debe ser transferida a Ramala alrededor del día 5, será empleada en pagar la deuda de unos 700 millones de shékels (184 millones de dólares o 141 millones de euros) que la ANP ha acumulado en los últimos años con la empresa nacional de electricidad de Israel.