En una visita sorpresiva a la Base Naval, a 30 km de Bahía Blanca, Arturo Puricelli recorrió ayer el muelle y caminó por el costado lateral del casco, convertido ahora en una plataforma contigua al embarcadero. Había llegado en un avión de la Fuerza Aérea, acompañado por el jefe de la Armada, almirante Daniel Alberto Martin, funcionarios de su gabinete e ingenieros navales del astillero Tandanor, según informó La Nación.
“Lo mejor para la Armada Argentina es que se conozcan las verdaderas razones del hundimiento del Santísima Trinidad”, declaró el ministro, días después de haber sostenido la tesis de que el barco se habría hundido por un sabotaje.
Ante la obvia imposibilidad de ingresar en la embarcación hundida, Puricelli subió al buque Hércules, gemelo del Santísima Trinidad, para conocer el interior y estimar las posibles vías por donde podría haber ingresado el agua. El día del siniestro, la Armada atribuyó el hundimiento a la rotura de una tubería de seis pulgadas.
Subido al Hércules, un viejo destructor convertido hoy en un buque multipropósito, el ministro de Defensa observó detenidamente las maniobras de amarre y el funcionamiento de los compartimentos de máquinas.
Fuentes castrenses explicaron que una de las pistas de la investigación sobre la que se asentaría Puricelli para sostener la teoría del sabotaje es que las compuertas de los distintos sectores del barco podrían no haber estado cerradas, lo que habría favorecido el ingreso y la acumulación de agua a lo largo de todo el buque.
Durante su permanencia en la Base Naval, Puricelli presidió una reunión de trabajo para delinear los pasos de la investigación sumaria e impartió los principales lineamientos que se seguirán. A su regreso, en un comunicado, el Ministerio de Defensa informó que “la Armada definirá quién será el auditor que encabezará el proceso”.
fuente lapoliticaonline