Algo similar plantea Santa Fe. Y la Ciudad está en la pulseada por tasas para atender la transferencia del subte . Olivos aprieta por partida doble, porque transfiere el recorte a las provincias y al mismo tiempo busca descalificar a los referentes políticos de esos distritos, todos competidores directos, internos o externos, en la carrera de 2015. La fórmula es llamativa, perversa: el ajuste se impone desde el poder, pero los responsables del giro regresivo son otros .
Por directa indicación presidencial , varios ministros salieron a exponer el libreto oficial y abrieron el debate sobre la aplicación de tasas provinciales. Hernán Lorenzino dijo que esas imposiciones son inconstitucionales y llevó el tema a la Corte, que ya ha dado muestras de malestar por el traslado a su ámbito de problemas que considera estrictamente políticos. Florencio Randazzo sostuvo que se trata de mecanismos regresivos y Julio De Vido, con renovado oxígeno en su papel de vocero del proyecto reeleccionista, disparó que ese tipo de medidas van en contra de la inclusión. Ninguno habló de abrir un espacio para discutir el ahogo de la mayoría de las provincias .
Eso es lo que alimenta el reclamo de Daniel Scioli, en este caso para encarar urgentes obras en rutas que –admiten– exhiben un estado de fuerte deterioro . La idea que generó la reacción de Olivos era imponer cargas a los combustibles con ese fin, ante la profunda caída de la asistencia nacional al margen de la coparticipación: pasó de 4.000 millones en los últimos años a 1.500 millones en 2012 .
Apenas abierta la polémica, el gobernador decidió no transitar ese camino, pero instruyó a su jefe de Gabinete, Alberto Pérez, para que encare un diálogo con De Vido . El ministro de Planificación tiene mucha tarea por delante en este rubro. Fue el encargado de mantener encuentros con intendentes bonaerenses, en especial del GBA, como mecanismo repetido para sostener canales de conversación directos con los jefes territoriales sin pasar por La Plata . El reclamo político a ellos es el alineamiento con el plan de la re-reelección y las promesas, como siempre, pasan por las obras públicas, impensables para las comunas sin recursos nacionales .
Los intendentes peronistas aceptan las propuestas, pensando en el año electoral que se avecina, pero a diferencia de experiencias anteriores, esta vez abundan los interrogantes sobre cuál será el grado real de instrumentación de los planes. Ese panorama de dudas es señalado por fuentes vinculadas a la gobernación y a la estructura del PJ provincial.
Los jefes comunales están inquietos especialmente por el armado y las perspectivas de sus listas de concejales, antes que por el reparto de las nóminas provinciales. Por eso, atienden dos cuestiones: las promesas de gestión –sobre todo, las obras– y los posibles intentos de imponerles concejales cristinistas a costa de su propio poder . Saben de memoria que un bloque flojo puede significar su propia caída y por eso, en paralelo, empujan en la Legislatura una ley para complicar los procesos locales de destitución.
Las tensiones por los problemas de fondos no se agotan en la Provincia . Y el juego político incluye pero trasciende al oficialismo . En el mundo del PJ, la mayor pelea está dada con José Manuel de la Sota. El cordobés reclama más de mil millones de pesos por lo que considera una deuda con el sistema previsional de su provincia. Además, rechaza el recorte de Coparticipación que va a la ANSeS, al igual que lo hacen los socialistas de Santa Fe. Y el nuevo capítulo de su pelea con el Gobierno nacional es por las tasas a los combustibles para obras viales.
El caso porteño no escapa a esa lógica . Mauricio Macri decidió aceptar finalmente el traspaso del subte –decisión del Gobierno para tachar subsidios en su cuenta –, pero las cargas que busca imponer para atender ese frente son condenadas por la Casa Rosada y por el cristinismo local, al menos hasta ahora.
La Ciudad, la Provincia, Córdoba y Santa Fe: un enorme electorado al que hay que contarle que el ajuste no existe .
fuente clarin