“Le tiraron un muerto a Granados”. La frase sonó ayer en boca de muchos intendentes del Conurbano y refiere al hallazgo del cuerpo sin vida de un hombre que estaba tirado al costado de la autopista Ricchieri a metros del hotel Holiday Inn, la estación de servicio Shell y el restorán El Mangrullo, todo propiedad de Alejandro Granados, el ministro de Seguridad bonaerense.
El cadáver fue encontrado minutos después de las tres de la tarde. A esa hora, en La Plata, dentro de la sede del ministerio de Seguridad, Granados se aprestaba para encabezar la reunión del Consejo de Seguridad. Allí, trasmitiría a legisladores del oficialismo y la oposición que serán los intendentes quienes tendrán el poder en cada municipio.
El hallazgo a metros de las propiedades que el ministro tiene en el límite entre La Matanza y Ezeiza encendió la luz de alerta entre los intendentes del Conurbano. Es que el cuerpo apareció al otro lado del guardarrail de la autopista Richierri, en medio de un descampado verde, sin calles ni viviendas cercanas, casi como si lo hubieran dejado allí a propósito. No ayudó tampoco a despejar las dudas la breve y contradictoria información policial, que se limitó a decir que la víctima presentaba lesiones “confusas”, sin aclarar si fue un robo, un asesinato, un accidente o un ajuste de cuentas.
La primer hipótesis que barajaron fue que empezó la pelea entre distintas bandas de La Bonaerense. Esto tendría como origen la decisión de Granados de eliminar el control civil de la fuerza y darle todo el poder al comisario General Hugo Maztkin como único líder de la fuerza. Es lo que desde algunos sectores más garantistas denominan el “autogobierno policial”.
De hecho, los que defienden esa posición argumentan que cuando se cede el control a la s cúpulas policiales lo que se produce tiene muy poco de “autogobierno”, sino más bien de peleas entre distintos grupos internos por los negocios. Y citan como ejemplo la reciente experiencia de José Manuel de la Sota que al asumir puso a un policía con fama de duro al frente de la fuerza provincial y ahora que estalló el escándalo de los narcopolicías tuvo que rebobinar y volver a colocar a una civil al frente de la policía.
Como sea, la noticia del cuerpo que apareció al costado de la Richierri -en clave de un mensaje a Granados- circuló ayer durante toda la tarde por los pasillos del ministerio de Seguridad, en medio del reacomodamiento de oficinas, muebles y expedientes luego de la salida de Ricardo Casal y la llegada del ex intendente de Ezeiza.
“Cualquier intento de descentralización es quitarle poder a La Bonaerense. Y eso impacta de lleno en los estratos más altos de la fuerza policial”, explicó en reserva a LPO un legislador bonaerense.
Según un cable de la agencia DyN, los agentes de la Departamental La Matanza de la Policía Bonaerense que analizaron el cuerpo de un hombre de entre 40 y 50 años y afirmaron que presentaba una serie de lesiones “confusas”. Los peritos de la Policía establecieron que el hombre tenía al menos dos heridas superficiales y golpes a un costado del pecho, aunque en el momento no se pudo establecer si fueron ocasionadas por un accidente de tránsito o un homicidio.
Para agravar los interrogantes un costado del cuerpo los policías hallaron una mochila con un teléfono celular y un destornillador.
fuente lapoliticaonlne